Los ramos del quepis
Por
Homero Luis Lajara Solá
Los griegos distinguían con coronas de hojas a los vencedores de sus juegos. En Delfos, los ganadores recibían una corona de laurel. Los romanos también emplearon el laurel para honrar el triunfo militar, mientras reservaban la corona de roble para reconocer a quien salvaba la vida de un ciudadano en combate. Cada una tenía su significado y se concedía por una razón.
Las hojas de roble y sus bellotas aparecen después en las viseras de los uniformes navales como distintivos de jerarquía. La Marina británica incorporó bordados dorados en 1856 y adoptó el diseño de hojas de roble en 1860. Estos bordados ayudaban a identificar al oficial y el grado que ostentaba, aun antes de poder observar las insignias del resto del uniforme.
En nuestro país, una confusión dio lugar a la modificación del quepis de los almirantes. Lo relatamos en Misión naval a España (1954). Una tarde de 1953, el contralmirante de dos estrellas Luis Homero Lajara Burgos, jefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra, llegó a la Fortaleza Ozama para asistir a un acto del Ejército Nacional. A su entrada no se tocaron los dos floreos de corneta correspondientes a sus dos estrellas. Ordenó el arresto del oficial del día por falta de cortesía militar. Una semana después, aquel capitán se presentó en su despacho: había sido cancelado.
La explicación del oficial hizo comprender a Lajara Burgos lo ocurrido. Estaba acostumbrado a reconocer a los generales por los ramos alrededor del quepis; el del jefe de la Marina, semejante al estadounidense, solo los llevaba en la visera. Para gestionar su reintegro ante Trujillo, decidió llevar también una solución. Diseñó un quepis con una hilera de palmas bordadas en oro alrededor del armazón, mantuvo las dos hileras de hojas y bellotas de roble en la visera y colocó debajo del escudo las estrellas correspondientes al grado. Así podría reconocerse desde lejos la jerarquía de un oficial almirante.
Cuando estuvo listo, llevó al excapitán ante Trujillo, explicó la confusión y mostró el nuevo diseño. Según me contó mi padre, Trujillo sonrió, aprobó el quepis y ordenó el reintegro del oficial. Lajara Burgos lo utilizó por primera vez durante la Misión Naval a España de 1954. De aquel incidente surgieron los cambios que dieron su forma particular al quepis de nuestros oficiales almirantes.


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