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sábado, 19 de septiembre de 2026
Operativo de interdicción migratoria en La Romana: Detienen 41 indocumentados en Picapollos y tiendas chinas
AMPLIO DESPLIEGUE SIMULTÁNEO CONTRA EL MICROTRÁFICO EN EL GRAN SANTO DOMINGO
La gloria no le bastó
La gloria no le bastó
Por
Homero Luis Lajara Solá
Al principio, los admiradores le pedían fotografías firmadas. Después comenzaron a llegar otros mensajes. Eran testimonios de personas que habían sufrido abusos y no se habían atrevido a contárselo a nadie. No escribían solamente a una estrella de televisión. Buscaban en el personaje de Olivia Benson a alguien que les creyera.
La actriz Mariska Hargitay pudo dejar aquella correspondencia en manos de sus asistentes y regresar al estudio. Prefirió conocer la realidad que representaba cada semana frente a las cámaras.
Su propia vida había comenzado con una herida. Nació en California en 1964, hija de Jayne Mansfield, famosa actriz de los años cincuenta. A los tres sobrevivió al accidente automovilístico en el que murió su madre. Fue criada por Mickey Hargitay, antiguo Mr. Universo, a quien siempre consideró su verdadero padre. Mucho tiempo después supo que era hija biológica del cantante Nelson Sardelli. Guardó el secreto por lealtad al hombre que le había dado hogar y apellido.
El éxito tampoco llegó temprano. Pasó largo tiempo aceptando papeles menores hasta que, en 1999, fue escogida para protagonizar Law & Order: Special Victims Unit. Tenía 35 años.
Desde entonces no ha abandonado el personaje. La producción suma 27 temporadas consecutivas, casi seiscientos capítulos, y ya prepara la número 28. Olivia Benson comenzó como detective y llegó a capitana. Hargitay, además de actuar, asumió responsabilidades de dirección y producción.
Esa permanencia en el aire la convirtió en una de las figuras mejor pagadas de la televisión. Forbes calculó que había recibido aproximadamente 25 millones de dólares durante 2024. Entre actuación, producción y derechos de distribución, sus ingresos actuales rondan los 750 000 dólares por episodio. No existe una cifra oficial de todo lo ganado desde 1999, pero se trata de una suma considerable.
Las cartas, entretanto, seguían llegando. Hargitay se preparó como consejera para situaciones de crisis y en 2004 creó la Fundación corazón alegre. Desde allí ha trabajado con víctimas de violencia sexual y doméstica. También denunció el abandono de miles de pruebas de violación almacenadas durante años sin ser examinadas. Esa lucha fue recogida en el documental Yo soy la evidencia.
Su nombre volvió a ocupar los titulares en estos días. El pasado 5 de septiembre, Mi mamá Jayne, un documental dirigido por ella sobre su madre y los secretos de su familia obtuvo dos premios Emmy. Nueve días después condujo la ceremonia principal de esos galardones. Fue la primera mujer en hacerlo desde Jane Lynch en 2011 y la cuarta en lo que va de este siglo.
Mariska Hargitay ha ganado millones y batido marcas de permanencia. Pero lo mejor de su historia ocurrió fuera del contrato: cuando aquellas cartas llegaron, decidió responderlas con algo más útil que un autógrafo.
viernes, 18 de septiembre de 2026
Ministerio Público pone en marcha la Operación Cobra 2.0-A
Arresta a 28 personas como parte de su investigación contra la estructura de corrupción administrativa que sustrajo fondos públicos en perjuicio del SeNaSa
SANTO DOMINGO (República Dominicana).- El Ministerio Público puso en marcha la Operación Cobra 2.0-A con el propósito de procesar al entramado de corrupción de ex empleados del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), médicos y otras personas que se dedicaban a estafar al Estado, al defraudar a la administradora de riesgos de salud (ARS) pública con miles de millones de pesos.
Migración reporta 1,518 extranjeros detenidos y 809 deportados durante jornada del jueves
Comandante de la Armada sostiene encuentro institucional con director de Pro Consumidor
La barracuda
La barracuda
Por
Homero Luis Lajara Solá
Quien haya visto una barracuda bajo las aguas claras del Caribe conoce el engaño de su quietud. Permanece suspendida, como si nada ocurriera, hasta que un destello rompe la calma. Entonces aparece su verdadera naturaleza: rapidez, precisión y dominio de la distancia.
No es el pez más grande del océano, pero pocos inspiran un respeto tan inmediato. Su fortaleza no descansa solamente en los dientes ni en la velocidad, sino en saber esperar. No se agota persiguiendo cualquier movimiento. Observa, calcula y actúa cuando la ocasión le favorece.
De ahí que su nombre haya pasado a buques, submarinos y unidades militares. Una nave no recibe un nombre como simple adorno. Lo lleva como divisa y declaración de carácter. Llamarla Barracuda supone exigirle listeza, movilidad y capacidad para responder sin vacilaciones. No significa actuar con ferocidad ciega, sino emplear la fuerza con oportunidad.
En el mar, la prisa puede ser tan peligrosa como la tardanza. Una maniobra mal calculada compromete un buque; una decisión demorada puede entregar la iniciativa al adversario. El buen comandante no es quien se mueve primero en todas las circunstancias, sino quien sabe reconocer el momento en que permanecer inmóvil deja de ser prudencia y comienza a convertirse en indecisión.
El almirante norteamericano Mahan no inventó la importancia del poder naval. Puso en palabras lo que las grandes potencias habían aprendido durante siglos: las rutas oceánicas llevan mercancías, influencia y poder. Quien las protege asegura buena parte de su prosperidad; quien las abandona permite que otros ocupen el espacio dejado a la deriva.
Para una nación insular como la nuestra, la costa no puede ser contemplada como el borde de la patria. Es una de sus principales puertas. Los puertos no son únicamente lugares de carga y recaudación, sino puntos sensibles de la economía y la defensa. El Caribe tampoco es solo paisaje: es ruta, frontera y escenario permanente de intereses encontrados.
Hoy la pérdida de soberanía no siempre comienza con una escuadra enemiga en el horizonte. Puede llegar en una lancha cargada de drogas, en la explotación ilícita de los recursos, en un puerto descuidado o en la incapacidad de vigilar las aguas jurisdiccionales. También se retrocede cuando se abandona lo que se tiene el deber de conocer y proteger.
Pero hasta la barracuda depende de la salud del arrecife y del equilibrio de las aguas. La fuerza, por sí sola, no preserva el entorno que permite ejercerla. Defender el mar también significa cuidarlo.
La enseñanza de la barracuda no consiste en morder todo cuanto se mueve. Consiste en no dormir sobre las aguas: mirar, medir y actuar a tiempo. Para un buque, un comandante o una nación, pocas lecciones pueden ser más útiles.
jueves, 17 de septiembre de 2026
DNCD INTERVIENE EN SECTOR BARRANCA DE LA VEGA; OCUPA DROGAS, UNA PISTOLA Y CHALECO ANTIBALAS
Operativo de interdicción migratoria en La Romana: Detienen 41 indocumentados en Picapollos y tiendas chinas
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