El Leño Pinto Digital
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martes, 7 de abril de 2026
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Ministerio Público presenta acusación por lavado de activos y estafa electrónica contra red desmantelada en Operación Guepardo
Ejército detiene a 69 haitianos indocumentados en diferentes zonas agrícolas de Montecristi
Condenan a 15 años de prisión a hombre que violó a una mujer tras penetrar a su vivienda a robar
La conciencia uniformada
El Leño Pinto Digital
Por: Homero Luis Lajara Solá
La mayor prueba de un uniformado no está en lo que proclama ni en su habilidad para influir en el relato que luego aspira a convertirse en historia, sino en la coherencia entre lo dicho y lo hecho. Ahí se mide el carácter. Porque el discurso puede elaborarse; la conducta, en cambio, queda.
Ahora bien, la clave no es pretender mostrarse perfecto. Ningún hombre lo es. Los clásicos nunca exigieron eso. Marco Aurelio se recordaba a sí mismo, cada mañana, que bastaba con hacer lo correcto ese día. Aristóteles lo dejó claro: la virtud no es un estado ideal, es una práctica sostenida.
En la vida militar, esto tiene consecuencias directas. El que intenta parecer infalible termina perdiendo credibilidad. En cambio, el que mantiene una línea de conducta clara —con errores incluidos, pero sin dobleces— construye respeto. La autoridad no nace de la perfección, sino de la consistencia.
Epicteto advertía que el hombre no es lo que dice, sino lo que hace de forma repetida. Esa repetición, silenciosa y constante, es la que va dejando huella. Y esa huella, más que cualquier discurso, es la referencia real para quienes observan y aprenden.
Al final, no se trata de parecer, sino de sostener una conducta que resista el tiempo. Porque la reputación puede construirse hacia afuera; la conciencia, no. Y es ahí donde, tarde o temprano, todo queda en evidencia.
lunes, 6 de abril de 2026
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Estrategia militar del siglo XXI
Estrategia militar del siglo XXI
Por
Homero Luis Lajara Solá
Un análisis sin sesgo de la estrategia militar del siglo XXI en escenarios como el que involucra a Estados Unidos, Irán y Israel queda incompleto si no se incorpora el factor decisivo de la economía global. Hoy, la guerra no solo se mide en capacidades militares, sino en impacto sobre mercados, energía y estabilidad financiera internacional.
Irán ocupa una posición geoestratégica crítica: controla, junto a otros actores regionales, el entorno del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte sustancial del petróleo mundial. Cualquier escalada que amenace ese flujo afecta inmediatamente los precios de la energía, la inflación global y las cadenas de suministro. Esto introduce un elemento de contención: las grandes potencias no solo calculan la respuesta militar del adversario, sino también el costo económico sistémico.
Desde esta perspectiva, anunciar o modular acciones militares responde también a una lógica económica. No es únicamente una señal al enemigo, sino al mercado global. Se busca evitar pánicos financieros, estabilizar expectativas y demostrar control de la situación. La estrategia, por tanto, se mueve en un delicado equilibrio entre firmeza y previsibilidad.
Carl von Clausewitz entendía la guerra como continuación de la política; en el siglo XXI habría que añadir que es también continuación de la economía por otros medios. Las sanciones, bloqueos financieros y restricciones comerciales son hoy armas tan relevantes como los misiles. En el caso iraní, décadas de sanciones han generado una economía adaptada a la presión externa, lo que reduce —aunque no elimina— la efectividad de estas herramientas.
Al mismo tiempo, Sun Tzu sigue vigente: la mejor victoria es la que no desestabiliza el propio sistema que se pretende proteger. Una guerra que dispare los precios del petróleo o provoque una crisis financiera global puede convertirse en una derrota estratégica, incluso para quien gane en el terreno militar.
En lenguaje naval: ya no basta con dominar la mar; hay que garantizar que las rutas comerciales sigan abiertas y que el sistema no naufrague con la propia maniobra. En ese tablero, la economía mundial actúa como límite, pero también como arma silenciosa que condiciona cada decisión estratégica.
domingo, 5 de abril de 2026
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