martes, 8 de septiembre de 2026

El general Rojas Tabar y los testigos de la historia






El Leño Pinto Digital


El general Rojas Tabar y los testigos de la historia

 





Por 

 

Homero Luis Lajara Solá

 

 

Muchos testigos de la historia reciente aún viven. La misma debe ser contada con prudencia. Una percepción puede ser sincera y omitir algunos hechos.

 

Imbuido de esa predisposición vi en un medio digital una entrevista en el podcast de DominicanosHoy que le hicieron al diputado del Partido Revolucionario Moderno Juan José Rojas Franco, evocando la salida de su padre, el mayor general piloto Juan Bautista Rojas Tabar, de la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas en 1996.

 

Comprendo su amor filial y las heridas que aquel episodio pudo dejar en su familia. Tanto ese sentimiento como la memoria del general Rojas Tabar, militar honesto, solidario y servicial, merecen respeto.

 

Debo aclarar algo: El diputado Rojas sostuvo que los militares que visitaban a su padre corrían el riesgo de ser sancionados o colocados en retiro. No fue dicho con mala fe, pero esa versión no coincide con los hechos de los que fui testigo.

 

Tras el nombramiento del almirante Rubén Paulino Álvarez como secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, fui designado como su ayudante personal. Conocí desde dentro el ambiente de aquellos días y nunca noté el menor asomo de represalia contra el general Rojas Tabar o sus amigos, al contrario. El coronel abogado Blas Veras Valdez, FARD, quien había sido ayudante del general Rojas Tabar, continuó como ayudante del almirante Paulino Álvarez durante su gestión.

 

El general Hugo Rafael González Borrell, subjefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea que mantenía diferencias con el jefe de esa institución, mayor general Luis Antonio Luna Paulino, recibió el respaldo del almirante Paulino. Si dentro de la Fuerza Aérea hubo temores o represalias, no provinieron de una política de persecución emanada de la Secretaría de las FF. AA. y mucho menos del presidente.

 

El 30 de octubre de 1996 fui al despacho del general Rojas Tabar y le entregué información sobre una maniobra para vincularlo al caso Narcisazo y provocar su salida. Luego se lo repetí al presidente Leonel Fernández en presencia del general. Mi informe fue comprobado palabra por palabra.

 

El general Rojas Tabar emplazó públicamente al presidente de la República y fue colocado en retiro en el 1996. En 2006, el presidente Fernández lo reintegró al servicio activo y lo designó director del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria. Son hechos que deben ser recordados completos, dejando de lado las pasiones de ayer y las conveniencias de hoy.

 

Hay un dato que nunca había hecho público: Ya en retiro, el almirante Paulino Álvarez me confió que, durante aquella crisis, el presidente Fernández recibió la recomendación del expresidente Balaguer para que el almirante Paulino dirigiera las Fuerzas Armadas en sustitución del general Rojas.

 

El mayor retirado José Antonio Fernández Collado, padre del entonces mandatario, me comunicó la sustitución del general Rojas y me pidió transmitir al almirante Paulino que él había sido designado para sustituirlo; me confundí y pensaba que la recomendación venía de parte del mayor retirado Fernández Collado, pero el tiempo me demostró que no fue así.

 

Fue un episodio triste que ojalá nunca se repita. Las ambiciones personales no deben llevar a compañeros de armas a buscar apoyo en sectores hostiles a sus propias instituciones para alcanzar cargos que, como todo en la vida, son transitorios.

 

La memoria del general Juan Bautista Rojas Tabar no necesita adornos. Su hoja de servicio y el afecto de sus compañeros hablan por él. Honrarlo exige contar la verdad con serenidad: sin disminuir méritos, sin atribuir abusos que no ocurrieron y sin callar las maniobras que conocimos. El general Rojas Tabar fue un líder militar del siglo XX.

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