La fuerza de las buenas ideas
Por
Homero Luis Lajara Solá
“El problema de nuestra época es que la gente no quiere ser útil, sino importante”.
—Winston Churchill—
Hay imágenes que trascienden la fotografía. Ver al bergantín-goleta Almirante Juan Bautista Cambiaso, primer buque escuela de la Armada de República Dominicana —al mando del capitán de fragata Toribio Geraldino Rojas, ARD—, arribar al puerto de Nueva York con el pabellón nacional desplegado y la Estatua de la Libertad como telón de fondo despertó en mí un sentimiento difícil de describir.
Días después atracó en el puerto de Boston llevando —durante la conmemoración de los 250 años de la independencia norteamericana — la bandera dominicana a dos ciudades estrechamente ligadas al nacimiento de los Estados Unidos.
Ese momento comenzó a gestarse mucho antes. En 2010, surgió la iniciativa de dotar al país de un buque escuela para formar a los futuros oficiales en la mar, fortalecer la cultura marítima nacional y disponer de una plataforma capaz de representar dignamente a la República Dominicana allende los mares.
La propuesta se materializó en 2018 al adquirir el buque bajo la gestión del comandante general de la Armada de aquel momento, el vicealmirante Miguel E. Peña Acosta. Aquella decisión convirtió una visión institucional en una realidad para las generaciones presentes y futuras.
El bautizo internacional del buque escuela llegó en 2021 con un crucero de instrucción a Nassau, Bahamas, y Miami, Florida, junto al buque insignia, patrullero de altura PA-301 Almirante Didiez Burgos. Le siguieron Puerto Rico en 2022 y Jamaica, Panamá y Colombia en 2023, consolidando su papel como plataforma de formación y representación nacional.
Con el paso del tiempo, la unidad requirió importantes trabajos para preservar su operatividad. Correspondió entonces al ministro de Defensa, teniente general Carlos A. Fernández Onofre, gestionar ante el Poder Ejecutivo los recursos necesarios para rescatar este activo estratégico.
Gracias a ese respaldo y a la interpretación de la intención del mando por quienes hoy llevan el timón de la Armada,bajo el liderazgo de su comandante general, el vicealmirante Juan B. Crisóstomo Martínez, el país conserva una plataforma destinada a la formación, la diplomacia y nuestra proyección internacional.
Ninguna singladura se escribe únicamente desde los despachos. Cada zarpe es fruto del compromiso de la cadena de mando naval y del esfuerzo de oficiales y alistados que, lejos de los reflectores, preparan las maniobras, mantienen los sistemas, enfrentan las exigencias del mar y representan a la nación con profesionalismo.
Las instituciones sólidas se distinguen porque saben reconocer el aporte de todos: de quienes conciben una iniciativa; deciden hacerla realidad; la preservan cuando enfrenta dificultades y la convierten en algo vivo. Así se construye una memoria nacional sin omisiones ni puntos ciegos, donde el mérito se transforma en patrimonio colectivo.
Para un Estado insular como la República Dominicana, el mar representa mucho más que una frontera geográfica con sus instituciones de defensa nacional. Por él transita gran parte de nuestro comercio, se fortalece el turismo y se proyecta la presencia del país en el escenario internacional. Un buque escuela es, por ello, una universidad flotante, una escuela de liderazgo y una herramienta eficaz de diplomacia.
Por esas razones, sugiero conferir oficialmente al buque escuela Almirante Juan Bautista Cambiaso BE-01 la condición de Embajador Itinerante de la República Dominicana, porque esa misión ya la cumple cada vez que lleva nuestro pabellón a un puerto extranjero, fortaleciendo la marca país.
Cuando una buena idea encuentra respaldo y el interés nacional prevalece sobre el protagonismo individual, la República Dominicana demuestra que todavía es capaz de conquistar nuevos horizontes.
¡ Bravo Zulu, Armada RD!


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