lunes, 16 de febrero de 2026

El presidente Abinader y los hechos: cuando el poder se mide por resultados, no por discursos






El Leño Pinto Digital




Por Salvador Holguín, diciendo lo que otros callan.

En la República Dominicana estamos acostumbrados a escuchar discursos grandilocuentes, promesas repetidas y narrativas construidas desde la conveniencia política. Pero hay momentos en que la realidad obliga a hablar claro, sin rodeos y sin cortapisa.

Se puede estar de acuerdo o no con lo planteado por el gobernante de la nación, Luis Rodolfo Abinader, la democracia precisamente permite el disenso. Sin embargo, hay una verdad que no admite manipulación: los hechos hablan por sí solos y los resultados tangibles indican que este gobierno ha hecho en el ejercicio del poder cosas que nunca antes se habían pensado que podían hacerse con esta magnitud y alcance, en beneficio de la mayoría del pueblo dominicano.

El país vive el mayor despliegue de obras públicas y desarrollo de su historia reciente, con más de 2,000 proyectos impactando comunidades, pueblos y provincias de todo el litoral del territorio nacional. No se trata de maquetas ni de promesas de campaña, sino de carreteras que conectan localidades olvidadas, hospitales y planteles educativos que abren oportunidades y dignifican la atención médica y educacional de RD, viviendas que devuelven esperanza y obras que acercan el desarrollo a donde realmente vive la gente. Eso no es propaganda, es realidad palpable.

Y lo más importante: muchas de estas obras han sido ejecutadas bajo criterios de planificación, transparencia y visión de país. En un contexto regional donde la improvisación ha sido la norma, República Dominicana ha apostado por una gestión con metas medibles y los datos están ahí, al alcance de todos.

Hoy el país exhibe avances concretos en reducción de pobreza, mejoras salariales, crecimiento económico y fortalecimiento de la seguridad. ¿Es perfecto? No. Ningún gobierno lo es. ¿Hay desafíos pendientes? Claro que sí. Pero negar los avances sería faltar a la verdad.

Frente a la desinformación y al ruido interesado, la verdad se sostiene con hechos verificables y resultados que la gente puede ver y sentir en su día a día. Decirlo no es hacerle un favor a nadie; es asumir la responsabilidad de reconocer lo que funciona, sin dejar de señalar lo que debe corregirse. Esa es la verdadera independencia del periodismo. Hoy podemos decirlo con serenidad y firmeza: la República Dominicana está de pie, avanzando y transformándose.

La historia juzga con el paso del tiempo, pero el presente se construye con decisiones valientes. Limitar el poder, fortalecer las instituciones y ejecutar obras que impacten a las personas, justo lo que está haciendo el jefe de Estado Abinader; no es un discurso vacío, es una hoja de ruta.

Sigamos construyendo un país con más justicia, igualdad, oportunidades y dignidad para todos. ¡No volvamos atrás!

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