El poder naval nacional
Por
Homero Luis Lajara Solá
“Dedicado a los que nos acompañaron en la cubierta del honor y el deber en el proyecto Armada del milenio”
No podía dejar de hacer este comentario en honor a esos grilletes estratégicos —2009-2011— protagonistas de lo que la divina providencia nos permite hoy presenciar, gracias a la visión naval y al sentido de compromiso de los mandos militares actuales con el apoyo de la autoridad suprema.
Aquellos años no fueron de improvisación ni entusiasmo momentáneo; fueron siembra silenciosa, planificación constante y visión de largo alcance.
Lo que ahora comienza a tomar forma para fortalecer el poder naval nacional, no surge de la casualidad. Es la consecuencia natural de una bitácora pensada con serenidad, trazada con criterio profesional y sostenida con fe en la institución.
Nada sólido nace del ruido; todo lo trascendente se construye con disciplina, estudio y perseverancia.
Ser testigos de esta nueva etapa implica también una responsabilidad moral, sobre todo para los que hoy tienen el timón: cuidar que la modernización no sea solo adquisición de medios, sino fortalecimiento de doctrina, liderazgo y carácter.
Una Armada moderna no se mide únicamente por el acero de sus buques, sino por la integridad de sus hombres y mujeres, por la claridad estratégica de sus mandos y por la coherencia institucional de sus decisiones.
La providencia abre puertas, pero son la preparación y la visión las que permiten cruzarlas.
Hoy, 16 años después, estamos viendo los frutos de aquella planificación que algunos no comprendieron en su momento. El tiempo, como siempre, termina ordenando la razón.
Seguimos firmes en la travesía, con la mirada en el horizonte y la confianza empavesada en un proyecto continuo de un poder naval nacional fuerte, que apenas inicia. 🙏🏻⚓️


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