Nuestra movilizacion civil, pacifica, ordenada, pero firme, ante la Asamblea que convoco ayer miercoles 9 de mayo, en horas de la tarde, la CIDH, con la Sociedad Civil Dominicana, es absolutamente legitima, pertinente, y valida.
Es el derecho irrenunciable del pueblo dominicano, a defender sus derechos nacionales, que le dan razon de ser y de existir.
Aunque no les reconocemos competencia ni jurisdiccion vinculante con los asuntos dominicanos, nuestra presencia alli se hizo con el objetivo de denunciar no solo ante el Sistema Interamericano el estado actual de padecimientos del pueblo dominicano, a causa de la grosera y continua violacion de nuestros derechos, al amparo de las politicas gubernamentales que les favorecen, sino ademas, de repudiar y exigir el cese de las agresiones e injerencias de que es objeto nuestro pueblo por parte de ese Organismo espurio.
Fuimos ante ese organo espurio, a mostrarles nuestras victimas y agravios, nuestro dolor, y nuestra indignacion.
Somos victimas, no victimarios.
Somos un pueblo agredido, nunca agresor.
Somos una Republica invadida, nunca invasora.
No ejercemos violencia contra el pueblo haitiano. Los inducen y dirigen a la violencia contra los dominicanos.
Nos pretenden suplantar y convertir en una «minoria nacional» en nuestra propia Tierra, nuestra Patria.
Hicimos presencia cívica, pacifica, y ordenada ante la CIDH, que sesiona en el pais invitada por nuestro Gobierno Dominicano, y resultamos ofendidos, agredidos, y amenazados, en varias maneras.
Los grupos, y militantes haitianos alli presentes, que se consideran parte de la CIDH, encabezados por Genaro Rincon, se dedicaron a amenazar con turbas a los activistas patrioticos dominicanos, especialmente, nuestras mujeres.
De hecho, los haitianos se marcharon con los miembros de la CIDH.
Nuestra Coalicion, al igual que la prensa dominicana alli presente, fue acosada, e incluso se intentaba impedir que cubrieran dicha actividad, la cual pretendian mantener «cerrada» para evitar que se escuchara el mayoritario clamor de los dominicanos.
La Comision perdio el control de dicha Asamblea, desde que intento acallar las voces de los dominicanos. Para ellos «sociedad civil», son las comparsas del activismo haitiano, muchos de cuyos miembros son asalariados de esos organismos y ongs internacionales.
Esta habituados a escuchar los grupos «amaestrados» no a la disidencia plurar y digna que rechaza su agenda multicultural y globalista en negacion de la identidad, y la historia de los pueblos.
La CIDH intenta ocultar el repudio que se manifesto en la Asamblea de ayer. Y varios comentaristas y activistas que siguen su agenda, pretenden descalificar a los grupos y activistas patrioticos, que alli se pronunciaron.
Las Cadenas de televisión Telemicro, Antena 7, y RNN, entre otras, son testigos de la censura que se pretendio imponer.
La CIDH queria aparentar que «todo el pueblo dominicano estaba de acuerdo con su presencia aqui», y no es verdad, al contrario, el repudio es mayoritario.
Algunas activistas/comentaristas, salvaje y abusivamente, se dedican a denostar, difamar e insultar, a los grupos civiles patrioticos y nacionalistas.
La Sra. Altagracia Salazar usando la Cadena CDN, del Grupo Estrella, mayorista en negocios de infraestructura en Haiti, bajo la cobertura de fondos internacionales, no tiene derecho a agredir e insultar gratuitamente, de manera soez, vulgar, y llena de odio y resentimiento, como lo hace, a quienes, defendemos nuestro legado nacional, sin pasar facturas, ni concertar jugosos contratos de consultorias, para sembrar politicas de socavamiento contra el pueblo dominicano.
Demandamos a la Cadena CDN el justo derecho a replica, ante tan difamatorios, e insultantes comentarios. Tienen que detener la desfachatez histerica de la Sra. Salazar contra los dominicanos que tenemos el coraje y la dignidad que ella no tiene.
Repudiamos la ominosa presencia de los proconsules de la CIDH en nuestra patria.
Demandamos el cese de la «Diplomacia del Pañal y del Estopeel» colaboracionista fomentalista, y entreguista que esta desarrollando nuestro Gobierno en la actualidad contrario al mandato y al juramento constitucional.
Nuestra resistencia patriotica es civil, es legal, es legitima, y no se detendra hasta la recuoeracion integra de nuestros derechos soberanos, como lo establecio el legado de nuestros padres fundadores.

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