Cuanta Indignación
y coraje
Por Ricardo Rojas Vicioso.
Hoy el pueblo dominicano se encuentran muy decepcionado y
molesto, por la aptitud y respuesta a los esfuerzo del gobierno dominicano,
luego de ir en auxilio del pueblo haitiano, afectado
por el paso del huracán Matthew con un
convoy de ayudas.
Los dominicanos prácticamente fueron expulsados del
territorio haitiano, desde que ellos recibieron
las ayudas, procedentes de la República Dominicana.
Los militares que fueron para darle seguridad a los camiones
de ayuda y evitar que fueron saqueados, como es costumbre por grupos de
bandoleros haitianos, se le dio un plazo de menos de 24 horas para que
abandonaran territorio haitiano.
Me gustaría saber que más deben este pueblo solidario
dominicano recibir de las malagradecidas y miserables autoridades haitianas,
que cuando no la hacen a la entrada la hacen a la salida.
Deben, ya las autoridades dominicanas recobrar la dignidad
que como dominicanos, y pueblo guerrero, luchador, trabajador y progresista
tenemos, y que nos ha llevado a construir una nación poderosa.
Sencillamente, no podemos seguir dando nuestras manos para
que no las escupan, muerdan, y simplemente la ensucien.
Ahora me gustaría saber escuchar la opinión de los grupos,
personalidades, instituciones, naciones, y potencias que viven injuriando los
dominicanos con el tema de los haitianos que supuestamente maltratamos, tendría
que cambiar los lentes y ver desde otra óptica objetiva quien maltrata a quien.
Bueno pienso que no tiene moral, ni ética, ni carácter ni
valor, para en estos momentos hacer un juicio justo sobre esta situación, ya
que la línea que desde hace mucho tiempo han seguido es hablar mal de la República
Dominicana, no importa lo que haga; bien o mal, ya eso es una enfermedad de
Estados Unidos, Francia, Canadá, ONU, OEA, CARICOM, y demás hierbas aromáticas.
Pero por este medio en nombre del pueblo dominicano, le hago
de conocimiento al mundo, que nos sentimos muy muy molesto con el desprecio e ingratitud
de las autoridades haitianas, que como siempre como el gato no mira quien le da
el alimento para no agradecer, salvo algunas excepciones.
Esta experiencia espero que sirva como una lección aprendida
y tomarla en consideración, para eventos futuros, no volver a pisar territorio
haitianos, ni siquiera para llevar ayudas.
Luego del terremoto que afectó Haití, la República Dominicana
fue el primer país que hizo acto de presencia con alimentos, medicinas,
rescatistas, agua, y equipos para socorrer ese vecino devastado.
Recuerdo como ahora que la comunidad de Jacmel, estaba
totalmente aislada, sin agua ni comida, y heridos, y la Armada de República
Dominicana, fue la primera en llegar y darle auxilio llevando desde médicos,
medicinas, agua, comida, y rescatistas.
Luego llegaron las
potencias para hacer del desastre de Haití una pasarela, por donde los actores
se retrataban, y ofrecían cosas, para que el mundo los viera, y una vez pasó
todo, cada quien regreso a su lugar y dejaron Haití en un abandono y sin un
plan de rescate, donde ni las ONU sabia que hacer con los haitianos.
En esos días nuestro país tuvo una avalancha migratoria,
donde entraron los mansos y los cimarrones, filtrándose más de tres mil presos
que escaparon de las cárceles haitianas.
Pobres haitianos, pobre país, pobre gente, pobre territorio y
pobre futuro incierto de ese pueblo que no sabe dónde está, no sabe para donde
va y no sabe que está haciendo.
Y finalmente como dijo Jesús en el calvario “Dios míos
Perdónalos que no saben lo que hacen”

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