24 de abril cincuenta años después sigue la sombra de la
amenaza.
Por Ricardo Rojas Vicioso.
Hoy queremos felicitar de forma histórica y efusiva todos
aquellos que un día como hoy 24 de abril 1965 hace 51 años, tomaron la defensa de la patria en
sus manos, y lograron su inmortalidad en la historia.
El desprendimiento personal y el abrigo en un solo pensamiento e ideal, defender la
tierra que los parios, y derramar su sangre al punto de ofrecer su propia vida,
si fuere necesaria, en un gesto de valentía, y un valor inconmensurable es digno más que de admiración.
La llama del amor y la defensa de la soberanía de la República
Dominicana mancillada, y pisoteada por fuerzas extranjeras tuvieron la
respuesta de los hombres y mujeres preocupados por los intereses del país.
Sencillamente, no tenemos como agradecer aquellos héroes,
patriotas contemporáneos que emulando a Duarte, Sánchez, Mella y Luperòn, se
tiraron a las calles a defender del odioso invasor su territorio.
A pesar de que ya pasaron más de cinco décadas los hechos y todos
lo acontecido, así como las experiencias de muchos de los que participaron
narrados por ellos mismos, y por otros, así como las fotos, escritos, los vídeos,
han quedado marcados como huellas imperecederas que ni el tiempo ni los
intereses, podrán jamás borrar.
Este escrito, así como otros que en los diferentes medios de comunicación,
y las actividades que se desarrollan para recordar este hecho, constituyen una
de las herramientas que perpetuaran en la mente de las actuales, y futuras
generaciones los hechos que marcaron al país, un 24 de abril, de 1965 cuando se
quiso desconocer la voluntad y decisión expresada en las urnas, por los
dominicanos.
Quizás, muchos de los actores que en un momento le dieron la
espalda al pueblo, pensarán, que con la partida paulatina de muchos de los que
participaron, se irá disolviendo todo lo ocurrido, y borrar un error que tuvo
consecuencias que provocaron el derrame de sangre y la pérdida de vida de ambos
bandos.
Pero recordamos y escribimos sobre esto hechos por dos razones,
la primera es como un reconocimiento a
los valientes que participaron y defendieron la patria del envasador, y de sus cómplices,
pero además para que la experiencia y la respuesta que tuvieron les lleve
a la reflexión de que jamás eso vuelva a
ocurrir.
Ya recientemente el secretario de la OEA, en 2015 en visita
al país, hizo un meaculpa por la organización, que jamás debió autorizar una intervención
militar de los Estados Unidos en República Dominicana, lo que hasta ahora, ha
mantenido una mancha putrefacta en esa organización cuya finalidad es fomentar
la cooperación y la paz entre las naciones de América.
Pero lo más penosos de este caso, es que a pesar de que han
pasado más de cincuenta años de este nefasto y vergonzoso hecho, la sombra sigue
detrás de muchos sectores extranjeros, que no han cesado su injerencia, directa
e indirecta en los asuntos domésticos de la República Dominicana.
Los sectores enquistado en el poder de Potencias, y con la
complicidad de organizaciones internacionales, así como de ONG, no duermen,
maquinando donde le darán el próximo golpe a la República Dominicana.
La amenaza es peor, ya que cuenta en estos tiempos modernos
con recursos incalculables para realizar peligrosas campañas de mentiras,
desinformaciones y calumnias para hacerle daño a la República Dominicana,
condicionando la percepción regional, y mundial para sus malvados propósitos.
Finalmente, no vamos hacer una apología de la Guerra de
Abril, ya que muchos se han escrito, hablado, y recopilado en fotos, así como
videos de estos funestos y al mismo tiempo heroicos acontecimientos que dejaron
cubierto de gloria a uno y de vergüenza a otros.
Los actores y protagonistas de los hechos algunos son harto conocidos, aunque existen otros héroes que
no tuvieron el protagonismo en escritos, sin que esto le rebajara su valor y disposición
épicos.
Hoy la República Dominicana, a pesar de esa invasión continúo
un proceso de modernización y desarrollo que la ha catapultado como una de las
naciones más democráticas y estables, económica y políticas de la región.
Lo que en comparación con otras similares en términos territoriales
y poblacionales, genera mucha envidia, al punto que nos quieren hacer cargar
con Haití y todo su atraso y miseria.
Ya ahora no es un tema ideológico como en 1965 cuando la
amenaza del comunismos hacía temblar, y le quitaba el sueño a sectores
regionales, ahora el problemas es que aceptemos que carguemos de forma obligada
con un inmigración que nadie desea en su territorio, y quieren ahora convertir
la República Dominicana primero en un gran contenedor de haitianos, y luego que
también aceptemos en una segunda y final etapa su sueño de una “Fusión”.
A pesar de que han pasado 51 años de es nefasto evento, la
sombra de otra invasión, por sectores con igual o mayor nivel de perversidad
nacionales y extranjeros, nos motiva a mantenernos en una alerta máxima.
En 1965 el pueblo tuvo que enfrentarse con fuerzas superiores
de Estados Unidos, y la OEA, pero ahora, la amenaza es peor, ya que con su determinación
de someternos aceptar los haitianos, y toda su carga de problemas, ahora además
de Estados Unidos, Francia, Canadá, entre otros países, tenemos la OEA, ONU, CARICOM,
CIDH, ASCNUR, y una gran cantidad de personalidades, reclutadas para ese fin nacionales
y extranjeras.
Quizás, hoy más que ayer debemos estar preparados y listos
para tomar en cualquier momento nuestro papel, para escribir otra parte de la
historia, con amenazas parecidas, pero con mayor nivel de peligro y perversidad
que la que ocurrió hace cinco décadas atrás.
Pero, sin importar… ¿Quién?, ¿Cuándo?, ni ¿por qué?, todo el
que intente pisotear y mancillar el territorio dominicano, tendrá una respuesta
contundente de un pueblo que ha demostrado su valor, heroísmo, y determinación,
sin importar perder la vida en defenderse y mantener la libertada, y soberanía como
nación.
Finalmente les dejo estas cuatro estrofas de nuestro Himno
Nacional, donde está plasmado el pensamiento, el sentimiento y determinación del pueblo
dominicano, para aquellos que tiene duda.
Quisqueyanos
valientes, alcemos
Nuestro canto con viva emoción,
Y del mundo a la faz ostentemos
Nuestro invicto glorioso pendón.
II
¡Salve! el
pueblo que, intrépido y fuerte,
A la guerra a morir se
lanzó,
Cuando en bélico reto
de muerte
Sus cadenas de esclavo
rompió.
III
Ningún pueblo ser libre merece
Si es esclavo indolente y servil;
Si en su pecho la llama no crece
Que templó el heroísmo viril,
IV
Más Quisqueya la
indómita y brava
Siempre altiva la
frente alzará;
Que si fuere mil veces
esclava
Otras tantas ser libre
sabrá.
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