domingo, 4 de agosto de 2013

Didiez Burgos, primer Jefe de Estado Mayor de la Marina.



Tradiciones Navales



“El tiempo es justiciero, pone cada cosa en su lugar”. 
-Voltaire-


Homero Luis Lajara Solá

Santo Domingo Este cinco de agosto se cumple el trigésimo sexto aniversario del atraque al puerto de la paz eterna del ilustre nauta por vocación, agrimensor, astrónomo y profesor, contralmirante Ramón Julio Didiez Burgos. 
El abatimiento sufrido por La Armada desde su nacimiento, abarloada a nuestro glorioso Ejército libertador, ocasionado principalmente por el garfio desgarrador de la anexión a España y la intervención militar norteamericana de 1916 (ver Orden Ejecutiva No, 47 del 1917), la hicieron desaparecer, emergiendo en el año de 1933 como dependencia del Ejército. 
El comandante Didiez Burgos, muy poco conocido por las generaciones actuales, sobre todo entre  los marinos militares de nuevo cuño, ingresó a la milicia en el año 1932; fue trasladado a la rama naval en el 1933, donde se dedicó de lleno al estudio de las ciencias  navales. 
Llegó a ser uno de los dominicanos de mayor cultura y capacidad en las lides náuticas, destacándose como profesor de las tripulaciones de los buques que formaron la Marina Mercante Nacional.
En el año 1938, comandando el transporte Presidente Trujillo, Didiez condujo a suelo dominicano, desde Jamaica, al sobresaliente piloto nuestro Frank Féliz Miranda, con su histórico avión Colón, después del trágico accidente de la escuadrilla de los aviones cubanos en el vuelo Pro Faro a Colón.
El 21 de mayo de 1942, en ruta Fort de France, Martinica, a San Juan, Puerto Rico, al poco tiempo de zarpar del puerto, el vapor Presidente Trujillo fue impactado por un torpedo del submarino alemán U-156. De sus 45 tripulantes se contaron solo 19 sobrevivientes, entre ellos Ramón Julio Didiez Burgos, quien salvó la vida, según él mismo relató, apretando su medallón de la Virgen del Amparo. A su regreso al servicio fue designado comandante del guardacostas No 6, precisamente destinado a convoyar buques mercantes Aliados en el Caribe, protegiéndolos de las manadas de submarinos nazis en cacería feroz de sus presas en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial.
En el año de 1943, comandando la Base Naval de Las Calderas, sembró la semilla del saber en la formación de los futuros oficiales  en el arte de la guerra naval. 
El 23 de abril de 1944 hizo su entrada triunfal la escuadrilla de caza submarinos entrenados en Miami, Didiez al mando, siendo la primera vez en la historia en que todas las tripulaciones estaban conformadas por marinos dominicanos. El primero de julio de ese año, bajo su liderazgo, se inició oficialmente la Escuela de Marina, en la Base Naval de Las Calderas, Baní, constituyendo la matriz de lo que es hoy la Academia Naval. 
El 13 de mayo de 1946, el teniente comandante  Didiez Burgos, capitaneando la corbeta Colón como buque escuela,inició el viaje de instrucción en ruta Río de Janeiro, Brasil, cruzando por primera vez un buque dominicano, con un comandante nuestro, la línea ecuatorial. 
El decreto del Poder Ejecutivo No. 4169 del 10 de febrero de 1947 nombró al teniente comandante Ramón Julio Didiez Burgos, primer Jefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra, con su estructura funcional. Se creó así la plataforma de lo que es hoy la Marina de Guerra (Armada), centinela de nuestras costas y mar territorial.
Este avezado marino fue director del Instituto Cartográfico Nacional, en ese entonces uno de los mejores de América latina. 
Comandando el yate Angelita,  ya en retiro, le  encomendaron el primer traslado de los restos de Trujillo a Martinica, a bordo del histórico yate. Fue apresado en alta mar, por el segundo comandante que cumplía órdenes superiores y retornada dicha embarcación militar de vuelta a la República Dominicana, que atracó bajo un velo de misterio en la Base Naval de Las Calderas.
Fundador de la Sociedad Dominicana de Geografía, el almirante Didiez publicó dos obras: “El Milagro en el Fuerte de Santo Tomás”, donde deja aclarada la ruta seguida por Colón desde la Isabela. Su segunda obra: “Guanahaní o Mayaguain”, hace un magistral estudio sobre el diario de Colón, demostrando que no fue San Salvador la primera tierra descubierta, sino una de las islas Planas.
Ya en honroso retiro, a pesar de su enfermedad y avanzada edad, se mantuvo impertérrito como profesor de navegación en la Academia Naval que concibió, hasta que dio la vuelta de campana.
Recomendamos a las autoridades navales actuales, la designación de la Base Naval de Las Calderas, como “Almirante Ramón Julio Didiez Burgos”, uno de los padres de la Marina de Guerra de la 3.ra República, por sus acrisolados méritos y aportes profesionales a la Patria, dejando una brillante estela indeleble en nuestra historia naval.
Pie de foto: Teniente comandante Ramón Julio Didiez Burgos, M. de G. (1947)


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