Ronnie Martinez
El acto de los 50 años de aniversario de la
toma de posesión a la presidencia del profesor Juan Bosch, en febrero 1963,
celebrado en la puerta de El Conde, demuestra la verdadera lealtad de la alta
dirigencia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), por su fundador y
líder.
Uno de los rasgo humano de más valía, es el de
la lealtad por su condición esencial para la vida de contexto sincero y de
armonía entre la dirigencia y los militantes. En el análisis de las formaciones
humanas de más resaltante valor, se encuentra esta dignidad, que es una adición
espiritual, hacia sus semejantes o entidades, enlazado por el vínculo de
unidad, como son el respeto, la admiración o el amor que a su vez inspiran
seguridad, por ser ataduras de interacción humana que los unen a sus miembros e
invitan con este noble acontecimiento a la admiración de las demás personas,
que ven como valedero este ejemplo, que debería ser imitado por otras
instituciones similares.
Recordar al fundador, maestro y guía del PLD,
profesor Juan Bosch, quien con ideas visionarías enfocó en aquel entonces, que
los dominicanos teníamos el deber de erradicar de nuestras mentes y corazones
el sentimiento del odio, y trabajar por la unidad entre todos.
Las ideas Bosch no fueron entendidas por
ciertos sectores sociales y políticos, porque según ellos no se adaptaban a la
época, esos parámetros fueron aplicados en su gobierno, el derecho a huelgas
que tienen los sindicatos, porque lo contempla en la constitución de la
República, la libertad de que las mujeres gocen de las mismas prerrogativas en sus puestos de trabajos
al igual que los hombres.
Otras bondades que también enseñó el maestro,
eran los beneficios que deberían
recibir los campesinos, para que tuvieran derecho a cultivar la tierra
recibiendo incentivos y préstamos a muy bajos intereses, la salud, la educación
y la creación de políticas adecuas para que la República Dominicana se
convirtiera en pocos años en una nación auto suficiente en su producción
agrícola e industrial, razón primordial, para que pudiera ser aceptado en los
mercados internacionales.
Cuando los discípulos elevan la memoria de su
líder, como es el caso del doctor Leonel Fernández Reyna, adquieren las luces
del conocimiento que poseyó su paladín, es bueno recordar un proverbio indú,
que dice: “Que el maestro llega al discípulo, cuando el educando está
preparado”.
Fernández Reyna, ha hecho aprecio a la lealtad
de su líder poniendo en
práctica su contenido de bien y valores supremos de utilidad, por ha
comprendido que su esencia vital eleva la calidad humana, como manifiesta el
lema de esa organización política, “Servir al Partido para Servir al Pueblo”.
Autor: José S. Méndez
FOTO: Profesor Juan Bosch
No hay comentarios.:
Publicar un comentario