Internacionales.
Un equipo de científicos presentó los primeros
resultados del estudio de los fragmentos del meteorito que cayó en la región de
Cheliábinsk, en los Urales. El análisis químico realizado confirmó su origen
extraterrestre.
En la zona de Chebarkul los investigadores
hallaron medio centenar de pequeños fragmentos, de apenas unos milímetros de
tamaño. Con la ayuda de dispositivos modernos de gran sensibilidad pudieron
determinar el tipo del cuerpo celeste, el cual, sin lugar a dudas, es un
clásico meteorito rocoso, explica a La Voz de Rusia Víctor Grojovski, de la Universidad
Federal de los Urales y jefe de la expedición responsable del hallazgo:
—Es un típico meteorito rocoso conocido como
"condrita ordinaria". Tiene un contenido estándar en minerales:
olivino, piroxenos, troilita, camacita. Es decir que nos hablan claramente del
tipo del meteorito. Es como distinguimos un meteorito de un no meteorito, por
los minerales que pueden formarse en el espacio. En la Tierra no existe este
tipo de combinación ni de estructura.
Los investigadores también rebatieron algunas
especulaciones anticientíficas que habían surgido en la Red. En particular, las
que afirmaban que el meteorito habría traído a la Tierra un nuevo tipo de vida
en forma de bacterias o virus. Esto es algo imposible, sostienen los expertos.
Gracias a los trozos hallados se comprobó que los compuestos minerales
presentes en el meteorito de Cheliábinsk son muy estables, y que no se trata de
una condrita carbonácea, un tipo de meteorito que sí puede contener elementos
de compuestos orgánicos.
Ahora bien, para un estudio más detallado se
requerirían fragmentos más grandes. Uno de ellos cayó en el lago Chebarkul
dejando un orificio de unos ocho metros en su superficie helada, aunque el
propio cuerpo celeste no se ha podido encontrar por el momento.
Según Mijaíl Nazárov, vicepresidente del Comité
de Meteoritos de la Academia de Ciencias de Rusia, estudiar un meteorito es
equiparable a realizar una misión interplanetaria. El meteorito de Cheliábinsk
ayudará a comprender cómo está hecho el mundo y el sistema solar:
—Los meteoritos surgieron
durante las épocas más tempranas de la formación del Sistema Solar, antes que
los planetas, y por eso nos aportan información sobre los procesos que allí
tenían lugar.
Otra de las incógnitas que aún deben desvelar
los científicos es por qué un meteorito de unas 10 000 toneladas no se detectó
por ninguna estación terrestre de observación espacial, y fue avistado solo al
entrar en las capas densas de la atmósfera. La bola de fuego se precipitó hacia
la Tierra a una velocidad de aproximadamente treinta kilómetros por segundo,
dice Mijaíl Nazárov:
—No se detectó en el espacio porque es pequeño en
la escala de los asteroides. Si lo observamos al entrar en la atmósfera, hay
que tener en cuenta que su paso por la atmósfera, donde es bien visible y se
presenta en forma de bólido, es de apenas medio minuto. En este tiempo solo se
puede intentar predecir dónde puede caer y qué energía liberará. Pero tomar
cualquier medida preventiva para evacuar a la población, es prácticamente
imposible.
Entretanto, la región de Cheliábinsk sigue
recuperándose tras el impacto del meteorito. La onda expansiva hizo saltar los
cristales de muchos edificios. A pesar de que no hubo que lamentar víctimas
mortales, más de un millar de personas resultaron heridas por cristales rotos.
Unas cuarenta de ellas continúan hospitalizadas.
El titular de Situaciones de Emergencia de
Rusia, Vladímir Puchkov, espera que a raíz del suceso de Cheliábinsk los
científicos busquen crear tecnologías para observar pequeños bólidos. También
espera recibir propuestas sobre cómo minimizar el impacto de una lluvia de
meteoritos sobre ciudades.
Otro
de los efectos del meteorito de los Urales es que se están planteando en la
sociedad propuestas para recuperar la asignatura de astronomía en los planes de
estudios de los colegios rusos. Para que los humanos, desde muy pequeños,
comprendan la naturaleza de estos sucesos y no se dejen impresionar por las
conjeturas anticientíficas.
ach/as/sn
La Voz de
Rusia.

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