Por Ricardo Rojas
Vicioso. Artículo de opinión
Este lunes 27 de febrero es un día muy
especial, ya que se cumplen 168 años del nacimiento como nación, soberana e
independiente de la República Dominicana.
Las actividades patrióticas, como los discursos
en la Asamblea
Nacional del Presidente del Senados, y el primer
mandatario el doctor Leonel Fernández Reyna, le dan un carácter de
mucha solemnidad frente a los ojos, oídos de todos los ciudadanos dominicanos aquí,
y en cualquier parte del mundo que escuchan y ven.
Los logros del gobierno constituyen un discurso
lejos de patriótico político que buscan tratar de influencias en la población
para perpetuarse en el poder pero no le quita el carácter de importancia al día
consagrado como propio a los dominicanos.
Hoy en la Asamblea
Nacional
se aglomeran los representantes del
poder político dominicano, las personas que son las llamadas hacer los cambios
políticos, pero también los patrióticos, especialmente el señor presidente el docto Leonel Fernández Reyna, el presidente
del Senado de la República, y todos los “honorables” senadores y diputados
del país.
Como ven el ambiente dentro del Congreso Nacional
es de mucho patriotismo, y solemnidad, y la mención reiterada de los forjadores
de nuestra nación e independencia eleva aun más nuestro patriotismo hasta aquí está
todo bien.
Pero ese ambiente de patriotismos y la mención
de nuestros próceres: Juan Pablo Duarte,
Francisco del Rosario Sánchez, y el General de División Matías Ramón Mella que nos entregaron este país libre en 1844 luego de sacar a los
invasores haitianos, nos hace que se hinche nuestro corazón de la emoción a
todos los dominicanos que amomos nuestro país.
Lo malo de esto es que mañana 28 todo esto se
olvida y cada quien se quita su careta patriótica y vuelve a lo mismo, lejos de
hacer cosas volvemos a los negocios, y al interés particular haciendo las cosas
que nos benefician a cada uno, y nos olvidamos del país, las
leyes, de Duarte, Sánchez y Mella.
Durante 168 años los patriotas dominicanos han
estado retorciéndose dentro de su tumbas
especialmente Duarte Sánchez , Mella y Luperon observando lo que han hecho los
políticos que sean turnados en el poder, por este pueblo exprimirlos y mas nada.
El comportamiento de los habitantes de muchos
de nuestros barrios donde, los colmadones viven repletos de gente bebiendo
cerveza y ron, y la falta de respeto y la delincuencia junto al narcotráfico es
lo que se vive, es el día a día.
En los barrios existe otra realidad, y aquí la
falta de autoridad ha hecho que los delincuentes, el tigueraje y especialmente
el microtràfico sean los que ponen las reglas, los policías se asocian con
ellos cobrando peaje o por temor, mientras los ciudadanos están indefensos.
Por su parte el gobierno habla y ha gastado
millones de pesos en una Barrio seguro que nunca ha funcionado, sólo en la
mente de los que los organizaron, y que por supuesto nunca han vivido en ninguno.
El propio asesor Gamarra dijo en Estado Unidos que había sido un fracaso, a
confesión de parte relevo de pruebas.
Lo que si ha sido un gran negocio que permitió
que un Ministro de Interior y Policía comprara cuantas cosas quiso con
esta escusa, cosas de la política, y
hasta pensó ser Presidente de la República por suerte no se le dio, por que
hubiese hundido este país.
Pero también la justicia dominicana ha hecho
poco, ya que mientras las autoridades militares y policías apresan peligrosos
delincuentes especialmente narcotraficantes, y sicarios (gente que mata por paga) hay jueces que los ponen devuelta en las
calles, desacreditando el Poder Judicial en el país, y dando la señal
equivocada al crimen de que se pueden salir con la suyas, por que no hay
autoridad frente al poder de su dinero, para hacerlo cumplir con su delitos en
las cárceles, porque para algunos jueces
sencillamente ¡Na he Na!.
Los sueños de la nación que nuestro Patriotas
tuvieron cuando empuñaron sus espadas, contra el intruso invasor, ha sido cambiado
por un gran negocio que ha permitido que clases gobernantes se hayan turnado
junto con empresarios y negociantes para chupar el néctar del poder en
detrimento de los dominicanos buenos, para aumentar sus riquezas.
Gente que no tenía, ni un zapato que ponerse, y
pedía pasaje para salir a las calles, hoy juegan con los millones y bienes lujos que
poseen, gracias a que han pasado en algún momento por el Estado y saboreado el poder
con tan sólo un corto tiempo en el fue
suficiente para cambiar su condición de
pobreza a riqueza como por arte de
magia.
Han dejado el juego de dominó en los barrios
para jugar Golf gastando mucho dinero, tratando de juntarse con millonarios
viejos o viejos millonarios, mientras mas lejos de los barrios, y los pobres
mejor para ellos para olvidar de donde salieron, y tal ves donde volverán algún
día como ejemplo el Sindico “fuiquiti” “ fuiquite”, antes era flaco ahora esa
gordo y colorado.
Hoy en pleno 2012 los
problemas de los dominicanos siguen igual
los maltratos de la policía nacional, la brutalidad y falta de profesionalidad en
esa institución de Orden Público, ha
llevado a que la inseguridad se haya catapultado
fruto de que los encargados de asegurar y proteger a los ciudadanos
especialmente los policías, tiene pendiente primeros sus problemas que el deber
que ese uniforme pone en sus hombros, ha desaparecido en muchos el orgullo y vocación
policial, y otros se van más lejos se asocian con el crimen organizado para
desamparar a quienes deben proteger por mandato Constitucional, y dejan de
hacerlo por el maldito dinero.
Y lo que es peor en vez de ser parte de la solución
se convierte en parte del problema, ya que en lugar de aumentarle los ingresos a
los que les cuidan sus riquezas, y le guardan las espaldas, militares y
policías un grupo de patriotas y
honorables diputados quieren, que se les aumenten por que lo que ganan no les
da.
Los políticos sólo les importa el poder luego
que lo tiene hacen más de lo mismos, y
en la campaña se pinta como santos, y luego que llegan al poder le salen los
cachos de diablos, y se olvidan de todas aquellas promesas que estuvieron
haciendo en campaña y despreciando a cada uno de los dominicanos que voto por
ellos; claro hasta que lleguen las
próximas elecciones.
Por lo antes dicho se dan cuenta que poco dura
el patriotismo en esta nación, los 27 de febrero, 16 de agosto, y un poco los
días de Juan Pablo Duarte y del General de División Matías Ramón
Mella que tiene una connotación especial por que
coincide con el día de las Fuerzas Armadas, y los militares son muy devoto con
sus fechas, y las patrias.
Si el sentimiento patriótico y de
agradecimiento a nuestros patriotas se alargara aunque sea un año este país
tendría otra cara, seria un Nueva York chiquito como lo soñó nuestro
presidente Fernández
Reyna en
su primer gobierno de 1996.
Si los políticos de este país, pensaran y
sintieran aunque se un poco los sentimientos de nacionalismo que arropó el
corazón de nuestro Padres de la Patria tendríamos un mejor país.
Pero esto es soñar a nadie le importa este
país, que no sea para usarlo para enriquecerse, y burlarse de la facilidad de
convencimiento que tiene los dominicanos , la candidez de caribeño que
mantenemos desde que los españoles llegaron en 1492 y tranquilamente fueron
acabando con los primitivos habitantes de esta isla, gracias a precisamente esa
forma tan bonachona, y sana que siempre creemos en lo que dice, y ofrece el
otro con la esperanza que algún día llegará un hombre honorable que prometerá y
cumplirá con la deuda que por años tiene los políticos con el empobrecido y
maltratado pueblo dominicano.
No ha valido la guerra, y que empuñáramos las
armas, cuando llega la paz siempre llegan los mismo vivos a comerse el mejor
plato de la mesa, y al final siempre quedan los mismo en el poder los que no
quieren, ni le interesa la nación, ni el pueblo; los mercaderes del poder que
los convierten todo en un gran negocio particular.
Todo esto pasa por que tenemos dentro de
nuestra mente a pesar de nuestra capacidad guerrera, y el valor que hemos
demostrado tanto en 1844 y en los años siguientes, enfrentando los intentos de
reconquista de los haitianos , como en las demás batallas, en contra de la Anexión del General de División Pedro
Santana,
donde nuestro General de División Matías Ramón Mella enfrentó con gallardía
y nacionalismo como general de la República Dominicana, expulsando a los
españoles para mantener un gran sentimiento por mantener una paz progresista.
Por este sentimiento es que los políticos se
burlan del pueblo dominicano, aprovechándose de ese sentimiento pacifico, por
lo que hacen y deshacen, sin el temor de ninguna represaría, ya que siempre
consiguen lograr sus propósitos porque somos un pueblo valiente, pero muy
pacifico.
Este 27 de febrero los dominicanos debemos
clarificar nuestra mente y buscar de una vez, y por todas el adecentamiento de
la política de este país, y que nuestros funcionarios empiecen a respetarse y a
respetarnos.
Los funcionarios son servidores de pueblo y sus
funciones, no son un feudo que se le entrega como si estuviéramos en el siglo XVI
en una monarquía, ese concepto debe de ser cambiado, y nuestros funcionarios
deben llenar algún requisito para ocupar funciones públicas que pagaremos con
nuestros impuesto, y deben justificarlo debidamente poniendo su capacidad,
probidad y honorabilidad de manifiesto.
Sencillamente , no podemos seguir permitiendo
que cualquier carajo se haga rico con nuestro impuesto, debemos organizarnos
para exigirle a esos funcionarios un
trabajo acorde con los ingresos que percibe, especialmente los senadores
y diputados que se sirven con la cuchara grande en la mesa del poder político
en el país.
Finalmente llevemos ese nacionalismo más allá
de las fechas patrias, al día a día para que podamos fortalecernos y hacer cambiar
este desorden de país, que tenemos donde todavía el irrespeto a las leyes es un
deporte, para una muestra sólo hay que salir a las calles donde a pesar que
existen casi una docenas de instituciones de transito no se hace nada resolver
ese desorden.
Los ciudadanos debemos empoderarnos sin bandera
política, sólo la patriótica y el sentimiento puro nacionalista demostrado por
nuestros héroes que nos dieron esta República Dominicana.
Pero a pesar de todo que ¡viva la República Dominicana!, ¡Que viva Duarte, Sánchez y
Mella!,
y con ellos los dominicanos de buenos voluntad que somos la mayoría carajo.


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