viernes, 27 de enero de 2012

III ANÁLISIS DEL PAPEL DE LAS FUERZAS ARMADAS EN LA MITIGACION DEL RIESGO SÍSMICO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA”

AUTOR Mayor General  Piloto Israel A. Díaz Peña, FAD (DEM
CAPÍTULO II
MARCO TEÓRICO REFERENCIAL
2.1            Antecedentes Históricos.Algunos filósofos de la Grecia antigua atribuían los terremotos a vientos subterráneos, mientras que otros suponían que eran fuegos en las profundidades de la Tierra. Hacia el año 130 d.c. el erudito chino Chang Heng, pensando que las ondas debían de propagarse por tierra desde el origen, dispuso una vasija de bronce para registrar el paso de estas ondas de forma que ocho bolas se balanceaban con delicadeza en las bocas de ocho dragones situados en la circunferencia de la vasija; una onda sísmica provocaría la caída de una o más de ellas.

De esta y otras formas se han observado ondas sísmicas durante siglos, pero no se propusieron teorías más científicas sobre las causas de los terremotos hasta la edad moderna. Una de ellas fue formulada por el ingeniero irlandés Robert Mallet en 1859. Quizá inspirándose en sus conocimientos sobre la fuerza y el comportamiento de los materiales de construcción, Mallet propuso que los sismos se producían “bien por la flexión y contención de los materiales elásticos que forman parte de la corteza terrestre, bien por su colapso y fractura”.
Más tarde, en la década de 1870, el geólogo inglés John Milne ideó el predecesor de los actuales dispositivos de registro de terremotos, o sismógrafos (del griego, seismos, ‘agitación’). Era un péndulo con una aguja suspendido sobre una plancha de cristal ahumado; fue el primer instrumento utilizado en sismología que permitía discernir entre las ondas primarias y secundarias. El sismógrafo moderno fue inventado a principios del siglo XX por el sismólogo ruso Borís Golitzyn. Su dispositivo, dotado de un péndulo magnético suspendido entre los polos de un electroimán, inició la era moderna de la investigación sísmica.
2.2      Geotectónica La corteza terrestre está dividida en  placas, animadas por movimientos relativos de varios centímetros por año. Los límites entre placas, son diferentes dependiendo de la naturaleza del movimiento relativo. (Ver Figura 1)

Las placas se deslizan paralelamente entre sí, el límite es de deslizamiento (strike-slip), como en el caso de la falla de San Andrés en California, y se caracteriza por sus frecuentes episodios sísmicos. Cuando una placa es empujada encima o debajo de la otra, él límite es denominado convergente y es marcada por una profunda fosa o trinchera, un arco volcánico actividad sísmica profunda, como en el caso de las antillas menores y de muchas áreas del océano pacifico. Si dos placas se separan, él límite es denominado divergente y en el centro se va formando un nuevo fondo oceánico.[1]
La Región Caribeña constituye una placa de extensión relativamente reducida, cuyos límites septentrionales y orientales, esta claramente marcados por el arco del archipiélago de las antillas (mayores y menores), el límite meridional corre a lo largo de las costas venezolanas y colombianas y de las Islas de Sotavento, mientras que el límite occidental se extiende paralelamente a los istmos centroamericanos. Se trata de una placa animada por un movimiento actual sustancialmente en sentido Oeste-Este, que la empuja contra la placa Norte-América, lo que explica la notable actividad sísmica y volcánica, cosas que evidentemente afectan a los habitantes del área.
2.3      Tectónica de la República Dominicana La República Dominicana junto a la República de Haití, Jamaica, Puerto Rico, y las Antillas Menores, representan islas emergidas del fondo oceánico y que pertenecen a un fragmento de la corteza terrestre denominado Placa del Caribe.[2]
Durante el último siglo se han planteado tres tipos de hipótesis diferentes para explicar la evolución del Golfo de México y del Mar Caribe. Los dos tipos de interpretaciones más antiguas han sido:
·         Materiales continentales que han sufrido una fuerte subsidencia (Suess, 1885, Schuchert, 1935, entre otros.
·         Cuencas Oceánicas permanentes (Willis, 1929, entre otros).

En la actualidad, el tipo de hipótesis dominante se relaciona con la tectónica de placas y los movimientos de los continentes, y ha sido introducido para el caribe por Alfred Wegeneger en 1922.
Según la tectónica de placas, el caribe se formó por la separación entre Norte y Sur América mientras las dos masas se movían de forma divergente. En el Mesoico Tardío, la placa caribeña fue separada por ruptura de la placa del pacifico, aunque algunos autores sostienen que dicha separación solamente se realizo en el Eoceno.
Durante el Cretácico Superior la masa Caribeña en movimiento hacia el Noreste, formaba una gran protuberancia de la placa del pacífico, la cual se situaba entre los bloques Norte y Sur de América que iban convergiendo lentamente. El límite septentrional de la protuberancia era un sistema de fosas, cuya porción occidental yacía a lo largo del sistema de fallas de las Villas en Cuba, y la porción oriental desde el Este de la Hispaniola a lo largo del rumbo actual de la Fosa de Puerto Rico.
Desde el Cretácico hasta el Eoceno, la Corteza del Caribe iba introduciéndose bajo Cuba y la Hispaniola, en su movimiento hacia el noreste. En el mismo tiempo, la litosfera caribeña subía encima de la corteza del Atlántico en su porción oriental, a lo largo de la Fosa de Puerto Rico.

Las evidencias disponibles sugieren que el actual movimiento hacia el Este de la placa del Caribe comenzó en el Oligoceno. Con el inicio de este movimiento la Fosa de Puerto Rico se convirtió de una zona de activa subducción a su papel actual de falla de transformación. La actividad volcánica emigro hacia el Este, es decir, hacia las Antillas Menores.
Cuando se formó la Fosa de Puerto Rico, al sur de dicha trinchera existía un arco paralelo de volcanes. Estas rocas volcánicas posteriormente falladas y metamorfoseadas, forman el núcleo del Puerto Rico y de las Islas Vírgenes. Sobre ellas se han depositado formaciones calcáreas de aguas someras, de edad oligocenico posterior, no hay volcanismo activo en Puerto Rico ni en las Islas Vírgenes (ni en la Hispaniola. Sin embargo, entre las placas citadas existe todavía una fosa y la ocurrencia de sismos de foco profundo.
Aunque el límite de placa este situada al norte de Puerto Rico, la deformación resultante del movimiento afecta una amplia zona hasta la Fosa del los Muertos, ubicada al Sur de Puerto Rico y de la República Dominicana. (Ver Figura No.3)
Hay una gran concentración de sismos a lo largo de la costa norte y en la mitad oriental del país, debido a la subducción de la Placa del Atlántico en el área de contacto con la Placa del Caribe, el frente de subducción de la costa sur, conocido como Trinchera de los Muertos, influye significativamente en la sismicidad de la zona sur y suroeste del País, especialmente en el área de convergencia con la Falla Oriental de la Beata, entre Azua y San José de Ocoa.
La República Dominicana al igual que Puerto Rico, Jamaica y las Antillas Menores están ubicadas sobre la placa del Caribe que comprende el Mar Caribe y Centro América. Esta placa de alta sismicidad, interactúa con la norteamericana de la que forman parte Cuba y las Bahamas con la suramericana y con la de Cocos, se mueve al Este-Noroeste unos 4 cms. Por año. Sigue.




[1] Geólogo Gastone Lanzo, V Seminario Latinoamericano de Ingenieria Sismo-Resistente
[2] Ing. Geol. Osiris de León, Tectonismo y Sismicidad en la Región Septentrional Dominicana, Revista CODIA No. 72, Agosto 1993.

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