

Ni, los uniformes militares, ni policiales, constituyen una licencia para delinquir.
Editorial.
Por Ricardo Rojas Vicioso.
Santo Domingo R.D. Los uniformes militares y policiales, así como las posiciones jerárquicas no constituyen una licencia para delinquir y más que eso para colocarse por encima de la Constitución y las leyes como muchos se creen.
De nuevo volvemos a tener denuncias de militares ligados a casos de in conductas y en esta ocasión es El Asesor en Asuntos de drogas del Poder Ejecutivo doctor Marino Vinicio Castillo quien declaró que hay informaciones de inteligencia de Estado Unidos que unos 17 oficiales entre lo que hay generales son vinculados en asuntos de narcotráfico.
Esta información, nos coloca en una posición de suma preocupación por dos cosas, la primera por conocer que oficiales y especialmente generales están vinculados a estas actividades enriquecedoras, pero también proteger la moral e integridad de los que nos están, que de una manera u otra son salpicadas por las in conductas de los que si están.
Y digo esto porque mientras quizás, si damos crédito a esta información, estos oficiales se enriquecen y adquieren más poder otros iguales cumplen con las normas Éticas y Morales que el exigen el uniforme, la institución y el país. Pero con la diferencia que sólo percibe lo que de acuerdo a su rango y posición le corresponde, haciendo malabares para llenar los vacíos económicos de su familia.
Lo lamentable del caso es que hasta que no se conozcan los nombres de estos oficiales y generales, los demás miembros son salpicados con esta denuncias incluyendo a íntegros miembros de nuestras prestigiosas Fuerzas Armadas y se convierten en la vergüenza de la población; pero sobre todo de sus familiares con las dudas por no conocer los verdaderos actores de esos hechos.
No es posible seguir encubriendo los que traicionan con su mal comportamiento y asociándose con el narcotráfico y la delincuencia organizada entregándole peligrosamente en bandeja de plata la Seguridad Nacional del País a estos grupos y que además desacreditan a las instituciones militares y policiales como el caso de los que figuran asociados con Josè David Figueroa Agosto y otros narcotraficantes.
Mientras la familia dominicana se encuentra en estado de emergencia por la intranquilidad, la alta criminalidad y el estado de inseguridad que la delincuencia ha sumido el país, lo que se agrava por la participación de militares y policías en muchos casos delictivos, cuando su misión es precisamente la de proteger a la ciudadanía en la persecución de los delincuentes y por el contrario se colocan a sus servicios.
El actual Ministro de las Fuerzas Armadas, Teniente General Joaquín V. Pérez Feliz E.N (DEM) un militar muy honesto y sobre todo muy humano, tiene una gran responsabilidad de diferenciar esos militares que están con la delincuencia enriqueciéndose y tomando el uniforme que las Fuerzas Armadas, le han dado para servir, proteger y defender la Patria, como simple Escudo o protección, para evitar la persecución de la justicia.
Pero además del uniforme y rango usan muchos la preparación académica y cursos costeados por las instituciones, con lo que se venden como profesionales prósperos para camuflar su bienestar económico y asociarlo a su capacidad profesional militar, cuando muchas veces esa riqueza viene de otras actividades.
Hay que hacer la diferencia de los buenos, aquellos militares que usan su uniforme y posición para enriquecer de moralidad y eficiencia los cuerpos castrenses, para beneficio del país y la tranquilidad de la familia dominicana, que son nuestros verdaderos héroes militares, de los que no lo son.
Además las instituciones de inteligencia del país, DNI, Asuntos Internos de las Fuerzas Armadas, Ministerio de las FFAA, (J-2), del Ejército Nacional (G-2), la Marina de Guerra, (M-2) y Fuerza Aérea Dominicana (A-2) y sus respectivos directores: El mayor general Antonio V. Jacques López (J-2), el general del brigada Henry Bueno (G-2) el capitán de navío Luis Ml. Feliz José (M-2) y la general de brigada arquitecta Rossana Pons Peguero (A-2) tienen una gran responsabilidad para detectar a esos militares delincuentes infiltrados dentro de los cuerpo castrenses, a las cuales han tomado como plataforma de su verdadero negocio de buscar dinero con quien sea, dónde sea y de la manera que sea.
Hacen todo lo que les proporcione dinero sin importar poner de mojiganga, al Presidente Autoridad Suprema de las Fuerzas Armadas, al señor Ministro Castrense, su Jefe de Estado Mayor a sus jefes inmediatos y a la sociedad dominicana y su tranquilidad y protección en sentido general.
Y cuando tiene problemas y son detectados, se escudan rápidamente con la ayuda de abogados, en sus derechos Constitucionales los cuales nunca han respetado ya que a pesar de que cuando son investidos con el uniforme y juran defender la Constitución y las leyes nunca lo han cumplido.
Automáticamente son detectados buscan un buen abogado que en lo que pestaña un gallo gracias a las debilidades de la Justicia dominicana y en especial de un Código Procesal Delincuencial, quedan fuera del peso de la justicia aunque como quiera ese peso es pluma.
Pero dejan en ridículo a la sociedad dominicana cuando pueden delinquir, enriquecerse y burlarse de las autoridades del país, y luego salir tranquilamente, sin problemas sacándole la lengua a todos como si no hubiese hecho nada.
Lo que además envía un mensaje claro a la juventud de la República Dominicana que si eres militar y haces cualquier cosas, puedes salir sin problemas y disfrutar de tu dinero como el fruto de tus acciones delincuenciales, gracias a la debilidad del Sistema de Justicia y especialmente el régimen de impunidad reinante en el país.
Para iniciar seria bueno aclarar la fortuna que supuestamente tiene acumulada en dinero y vehículos, un mayor que gana 12 mil pesos guarda espalda del ex síndico Enríquez Sued de Santiago y otros oficiales que tiene riquezas que no pueden justificar con su rango, para de una vez y por todas hacer un ejemplo, de lo contrario, otros guarda espaldas mayores, coroneles o raso, cabo, sargentos o teniente harán lo mismo cuando se le presente la oportunidad de ser guarda espalda de otro sindico.
La justicia y especialmente la fiscalía de Santiago tiene un desafío en este caso antes mencionado de este mayor guarda espalda, y con ella los organismos de la seguridad nacional, militares policiales para establecer responsabilidades; si es que realmente quieren combatir el delito en la República Dominicana.
Pero sobretodo diferenciar entre militares enganchados a delincuentes o delincuente enganchados a militares, ahí es donde está el problema, pienso que los delincuentes no se hacen, nacen.
Para finalizar les dejo este mensaje de nuestro Padre de la Patria Juan Pablo Duarte:”Mientras no se castigue a los traidores como se debe los buenos dominicanos, serán siempre victima de sus maquinaciones”
Editorial.
Por Ricardo Rojas Vicioso.
Santo Domingo R.D. Los uniformes militares y policiales, así como las posiciones jerárquicas no constituyen una licencia para delinquir y más que eso para colocarse por encima de la Constitución y las leyes como muchos se creen.
De nuevo volvemos a tener denuncias de militares ligados a casos de in conductas y en esta ocasión es El Asesor en Asuntos de drogas del Poder Ejecutivo doctor Marino Vinicio Castillo quien declaró que hay informaciones de inteligencia de Estado Unidos que unos 17 oficiales entre lo que hay generales son vinculados en asuntos de narcotráfico.
Esta información, nos coloca en una posición de suma preocupación por dos cosas, la primera por conocer que oficiales y especialmente generales están vinculados a estas actividades enriquecedoras, pero también proteger la moral e integridad de los que nos están, que de una manera u otra son salpicadas por las in conductas de los que si están.
Y digo esto porque mientras quizás, si damos crédito a esta información, estos oficiales se enriquecen y adquieren más poder otros iguales cumplen con las normas Éticas y Morales que el exigen el uniforme, la institución y el país. Pero con la diferencia que sólo percibe lo que de acuerdo a su rango y posición le corresponde, haciendo malabares para llenar los vacíos económicos de su familia.
Lo lamentable del caso es que hasta que no se conozcan los nombres de estos oficiales y generales, los demás miembros son salpicados con esta denuncias incluyendo a íntegros miembros de nuestras prestigiosas Fuerzas Armadas y se convierten en la vergüenza de la población; pero sobre todo de sus familiares con las dudas por no conocer los verdaderos actores de esos hechos.
No es posible seguir encubriendo los que traicionan con su mal comportamiento y asociándose con el narcotráfico y la delincuencia organizada entregándole peligrosamente en bandeja de plata la Seguridad Nacional del País a estos grupos y que además desacreditan a las instituciones militares y policiales como el caso de los que figuran asociados con Josè David Figueroa Agosto y otros narcotraficantes.
Mientras la familia dominicana se encuentra en estado de emergencia por la intranquilidad, la alta criminalidad y el estado de inseguridad que la delincuencia ha sumido el país, lo que se agrava por la participación de militares y policías en muchos casos delictivos, cuando su misión es precisamente la de proteger a la ciudadanía en la persecución de los delincuentes y por el contrario se colocan a sus servicios.
El actual Ministro de las Fuerzas Armadas, Teniente General Joaquín V. Pérez Feliz E.N (DEM) un militar muy honesto y sobre todo muy humano, tiene una gran responsabilidad de diferenciar esos militares que están con la delincuencia enriqueciéndose y tomando el uniforme que las Fuerzas Armadas, le han dado para servir, proteger y defender la Patria, como simple Escudo o protección, para evitar la persecución de la justicia.
Pero además del uniforme y rango usan muchos la preparación académica y cursos costeados por las instituciones, con lo que se venden como profesionales prósperos para camuflar su bienestar económico y asociarlo a su capacidad profesional militar, cuando muchas veces esa riqueza viene de otras actividades.
Hay que hacer la diferencia de los buenos, aquellos militares que usan su uniforme y posición para enriquecer de moralidad y eficiencia los cuerpos castrenses, para beneficio del país y la tranquilidad de la familia dominicana, que son nuestros verdaderos héroes militares, de los que no lo son.
Además las instituciones de inteligencia del país, DNI, Asuntos Internos de las Fuerzas Armadas, Ministerio de las FFAA, (J-2), del Ejército Nacional (G-2), la Marina de Guerra, (M-2) y Fuerza Aérea Dominicana (A-2) y sus respectivos directores: El mayor general Antonio V. Jacques López (J-2), el general del brigada Henry Bueno (G-2) el capitán de navío Luis Ml. Feliz José (M-2) y la general de brigada arquitecta Rossana Pons Peguero (A-2) tienen una gran responsabilidad para detectar a esos militares delincuentes infiltrados dentro de los cuerpo castrenses, a las cuales han tomado como plataforma de su verdadero negocio de buscar dinero con quien sea, dónde sea y de la manera que sea.
Hacen todo lo que les proporcione dinero sin importar poner de mojiganga, al Presidente Autoridad Suprema de las Fuerzas Armadas, al señor Ministro Castrense, su Jefe de Estado Mayor a sus jefes inmediatos y a la sociedad dominicana y su tranquilidad y protección en sentido general.
Y cuando tiene problemas y son detectados, se escudan rápidamente con la ayuda de abogados, en sus derechos Constitucionales los cuales nunca han respetado ya que a pesar de que cuando son investidos con el uniforme y juran defender la Constitución y las leyes nunca lo han cumplido.
Automáticamente son detectados buscan un buen abogado que en lo que pestaña un gallo gracias a las debilidades de la Justicia dominicana y en especial de un Código Procesal Delincuencial, quedan fuera del peso de la justicia aunque como quiera ese peso es pluma.
Pero dejan en ridículo a la sociedad dominicana cuando pueden delinquir, enriquecerse y burlarse de las autoridades del país, y luego salir tranquilamente, sin problemas sacándole la lengua a todos como si no hubiese hecho nada.
Lo que además envía un mensaje claro a la juventud de la República Dominicana que si eres militar y haces cualquier cosas, puedes salir sin problemas y disfrutar de tu dinero como el fruto de tus acciones delincuenciales, gracias a la debilidad del Sistema de Justicia y especialmente el régimen de impunidad reinante en el país.
Para iniciar seria bueno aclarar la fortuna que supuestamente tiene acumulada en dinero y vehículos, un mayor que gana 12 mil pesos guarda espalda del ex síndico Enríquez Sued de Santiago y otros oficiales que tiene riquezas que no pueden justificar con su rango, para de una vez y por todas hacer un ejemplo, de lo contrario, otros guarda espaldas mayores, coroneles o raso, cabo, sargentos o teniente harán lo mismo cuando se le presente la oportunidad de ser guarda espalda de otro sindico.
La justicia y especialmente la fiscalía de Santiago tiene un desafío en este caso antes mencionado de este mayor guarda espalda, y con ella los organismos de la seguridad nacional, militares policiales para establecer responsabilidades; si es que realmente quieren combatir el delito en la República Dominicana.
Pero sobretodo diferenciar entre militares enganchados a delincuentes o delincuente enganchados a militares, ahí es donde está el problema, pienso que los delincuentes no se hacen, nacen.
Para finalizar les dejo este mensaje de nuestro Padre de la Patria Juan Pablo Duarte:”Mientras no se castigue a los traidores como se debe los buenos dominicanos, serán siempre victima de sus maquinaciones”
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