
Mi Toyota Celica se apago en medio de un maldito charco.
Autor Ricardo Rojas Vicioso.
Autor Ricardo Rojas Vicioso.
Santo Domingo R. D.
El martes en la noche mientras me desplazaba por la avenida las Américas, luego de pasar la Sabana Larga, a unos 300 metros antes de la Venezuela, pasé un susto de madre, cuando me sorprendió un mar de agua, un tremendo charco que se forma desde que llueve, gracias a la falta de atención y limpieza de los sistema de drenaje algo muy característico en la República Dominicana.
Cuando me cercioré de donde estaba metido y ya dentro junto con una caravana de vehículos, solo pensé y pude tomar el carril de la izquierda buscando, el lado menos profundo para tratar de salir, dado la profundidad de las aguas que ya estaba por encima de la acera.
A pesar de que mi carro tiene la ignición muy alta, lo que le da una gran capacidad de pasar por situaciones como la antes descrita, el descuido de unos “malditos e imprudentes camioneros” fue lo que provocó que se apagara en medio del charco y me quedara.
Pero, como la situación que provovan las lluvias que inunda todo ese tramo es bien conocida por lo muchachos de la cercanías, de ese problema ellos sacan beneficios, aparecen como por arte de magia empujan a los vehículos y cobran 50 pesos, hasta sacarte de las aguas, de ahí en adelante el conductor resuelve como puede. “Para salvarse unos tienen, que joderse otros, así es la vida.”
Gracias a que yo tengo uno de los mejores carros del mundo mi Toyota Celica con un motor 21 R que aparte de darme mucha potencia es un excelente motor que no da problemas , salí y con un poco de papel sanitario sequé las salpicaduras de agua que mojaron la ignición, y causaron el problema, luego le di a encender.
Rápidamente revisé el motor para verificar que no había otro tipo de problemas, lo volví a encender y continúe mi marcha, por eso estoy tan orgullos de tener ese tipo de automóvil, otros conductores no tuvieron la misma suerte y quedaron varados en la vía.
Pero lo que quiero es llamar la atención de la poca sensibilidad ciudadana de los conductores de esos camiones que deforma imprudente, atravesaban la vía, muy rápido, sin tomar en cuenta los demás conductores, provocando con su enormes y numerosos neumáticos, grandes olas que inundaban los motores de los demás vehículos pequeños de forma abusiva.
Los dirigentes choferiles y de transporte debe darle cursillos a esos conductores de camiones y patanas que están afiliados para que moderen esa forma tan terrible, abusiva y poco profesional de manejarse en las calles, y no solamente en los casos donde hay inundaciones, donde pasan mojando a todo el mundo, sin importarle, sino también cuando conducen en las mismas avenidas de manera temeraria, como si fuera los dueños de las vías.
Esos abusadores como sus vehículos son altos y de gasoil con motores herméticos, cruzan por ese tramo navegando y enviando las olas de las aguas a los demás conductores que por tener vehículos livianos inunda el motor y baña la ignición provocando daños de consideraciones a los automóviles nuevos, y viejos.
Luego de hacer su grosera, idiota y analfabeta imprudencia , esos hijos de su Madre, siguen su camino dejando detrás a los infelices y molestos conductores que tiene que gastar altas sumas de dinero, para la reparación de los daños provocados por la imprudencia, las aguas y el descuido de las autoridades responsables de la limpieza de los drenajes, sin que nadie haga nada, por que la falta de autoridad cuando llueve convierte las calles de Santo Domingo en un verdadero infierno donde lo que impera es la ley del más fuerte e imprudente.
El flamante Ayuntamiento de Juan de los Santos y las autoridades competentes debería de tomar cartas en este asuntos, ya que cada vez que llueve es el mismo problema, se anega toda la vía y provoca grandes en taponamientos y daños a conductores, además en una de las principales avenidas por donde transitan tanta gente incluyéndolo el eficiente y capaz Sindico de Santo Domingo este y su “exitoso equipo”
El martes en la noche mientras me desplazaba por la avenida las Américas, luego de pasar la Sabana Larga, a unos 300 metros antes de la Venezuela, pasé un susto de madre, cuando me sorprendió un mar de agua, un tremendo charco que se forma desde que llueve, gracias a la falta de atención y limpieza de los sistema de drenaje algo muy característico en la República Dominicana.
Cuando me cercioré de donde estaba metido y ya dentro junto con una caravana de vehículos, solo pensé y pude tomar el carril de la izquierda buscando, el lado menos profundo para tratar de salir, dado la profundidad de las aguas que ya estaba por encima de la acera.
A pesar de que mi carro tiene la ignición muy alta, lo que le da una gran capacidad de pasar por situaciones como la antes descrita, el descuido de unos “malditos e imprudentes camioneros” fue lo que provocó que se apagara en medio del charco y me quedara.
Pero, como la situación que provovan las lluvias que inunda todo ese tramo es bien conocida por lo muchachos de la cercanías, de ese problema ellos sacan beneficios, aparecen como por arte de magia empujan a los vehículos y cobran 50 pesos, hasta sacarte de las aguas, de ahí en adelante el conductor resuelve como puede. “Para salvarse unos tienen, que joderse otros, así es la vida.”
Gracias a que yo tengo uno de los mejores carros del mundo mi Toyota Celica con un motor 21 R que aparte de darme mucha potencia es un excelente motor que no da problemas , salí y con un poco de papel sanitario sequé las salpicaduras de agua que mojaron la ignición, y causaron el problema, luego le di a encender.
Rápidamente revisé el motor para verificar que no había otro tipo de problemas, lo volví a encender y continúe mi marcha, por eso estoy tan orgullos de tener ese tipo de automóvil, otros conductores no tuvieron la misma suerte y quedaron varados en la vía.
Pero lo que quiero es llamar la atención de la poca sensibilidad ciudadana de los conductores de esos camiones que deforma imprudente, atravesaban la vía, muy rápido, sin tomar en cuenta los demás conductores, provocando con su enormes y numerosos neumáticos, grandes olas que inundaban los motores de los demás vehículos pequeños de forma abusiva.
Los dirigentes choferiles y de transporte debe darle cursillos a esos conductores de camiones y patanas que están afiliados para que moderen esa forma tan terrible, abusiva y poco profesional de manejarse en las calles, y no solamente en los casos donde hay inundaciones, donde pasan mojando a todo el mundo, sin importarle, sino también cuando conducen en las mismas avenidas de manera temeraria, como si fuera los dueños de las vías.
Esos abusadores como sus vehículos son altos y de gasoil con motores herméticos, cruzan por ese tramo navegando y enviando las olas de las aguas a los demás conductores que por tener vehículos livianos inunda el motor y baña la ignición provocando daños de consideraciones a los automóviles nuevos, y viejos.
Luego de hacer su grosera, idiota y analfabeta imprudencia , esos hijos de su Madre, siguen su camino dejando detrás a los infelices y molestos conductores que tiene que gastar altas sumas de dinero, para la reparación de los daños provocados por la imprudencia, las aguas y el descuido de las autoridades responsables de la limpieza de los drenajes, sin que nadie haga nada, por que la falta de autoridad cuando llueve convierte las calles de Santo Domingo en un verdadero infierno donde lo que impera es la ley del más fuerte e imprudente.
El flamante Ayuntamiento de Juan de los Santos y las autoridades competentes debería de tomar cartas en este asuntos, ya que cada vez que llueve es el mismo problema, se anega toda la vía y provoca grandes en taponamientos y daños a conductores, además en una de las principales avenidas por donde transitan tanta gente incluyéndolo el eficiente y capaz Sindico de Santo Domingo este y su “exitoso equipo”
Cójelo mi hermano, que vaina! hay que comprarse un vehículo más alto. Le vendo mi güagüa.
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