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lunes, 25 de febrero de 2013

Lealtad al profesor Juan Bosch, es el mejor ejemplo.


Ronnie Martinez


El acto de los 50 años de aniversario de la toma de posesión a la presidencia del profesor Juan Bosch, en febrero 1963, celebrado en la puerta de El Conde, demuestra la verdadera lealtad de la alta dirigencia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), por su fundador y líder.
Uno de los rasgo humano de más valía, es el de la lealtad por su condición esencial para la vida de contexto sincero y de armonía entre la dirigencia y los militantes. En el análisis de las formaciones humanas de más resaltante valor, se encuentra esta dignidad, que es una adición espiritual, hacia sus semejantes o entidades, enlazado por el vínculo de unidad, como son el respeto, la admiración o el amor que a su vez inspiran seguridad, por ser ataduras de interacción humana que los unen a sus miembros e invitan con este noble acontecimiento a la admiración de las demás personas, que ven como valedero este ejemplo, que debería ser imitado por otras instituciones similares.
Recordar al fundador, maestro y guía del PLD, profesor Juan Bosch, quien con ideas visionarías enfocó en aquel entonces, que los dominicanos teníamos el deber de erradicar de nuestras mentes y corazones el sentimiento del odio, y trabajar por la unidad entre todos.
Las ideas Bosch no fueron entendidas por ciertos sectores sociales y políticos, porque según ellos no se adaptaban a la época, esos parámetros fueron aplicados en su gobierno, el derecho a huelgas que tienen los sindicatos, porque lo contempla en la constitución de la República, la libertad de que las mujeres gocen de las mismas prerrogativas   en sus puestos de trabajos al igual que los hombres.
Otras bondades que también enseñó el maestro, eran los beneficios que deberían recibir los campesinos, para que tuvieran derecho a cultivar la tierra recibiendo incentivos y préstamos a muy bajos intereses, la salud, la educación y la creación de políticas adecuas para que la República Dominicana se convirtiera en pocos años en una nación auto suficiente en su producción agrícola e industrial, razón primordial, para que pudiera ser aceptado en los mercados internacionales.
Cuando los discípulos elevan la memoria de su líder, como es el caso del doctor Leonel Fernández Reyna, adquieren las luces del conocimiento que poseyó su paladín, es bueno recordar un proverbio indú, que dice: “Que el maestro llega al discípulo, cuando el educando está preparado”.
Fernández Reyna, ha hecho aprecio a la lealtad de su líder poniendo  en práctica su contenido de bien y valores supremos de utilidad, por ha comprendido que su esencia vital eleva la calidad humana, como manifiesta el lema de esa organización política, “Servir al Partido para Servir al Pueblo”.
Autor: José S. Méndez
 FOTO: Profesor Juan Bosch

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