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sábado, 28 de enero de 2012

(IV) ANÁLISIS DEL PAPEL DE LAS FUERZAS ARMADAS EN LA MITIGACION DEL RIESGO SÍSMICO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA”

Autor Mayor General Piloto Israel A. Díaz Peña, FAD (DEM)

2.4      Ondas, instrumentación y tipos de fallas sísmicas
2.4.1 Onda Sísmicas

Los temblores producidos en la corteza terrestre como consecuencia de la liberación repentina de energía en el interior de la tierra se transmiten a la superficie en forma de ondas sísmicas que se propagan en todas las direcciones. El punto en que se origina el terremoto se llama foco o hipocentro; este punto se puede situar a un máximo de unos 700 km hacia el interior terrestre. El epicentro es el punto de la superficie terrestre más próximo al foco del terremoto. Los Sismos están definidos básicamente por la naturaleza de sus actividades que están proyectadas a destruir y cambiar el sistema de vida de los habitantes de un territorio en específico.

Las vibraciones pueden oscilar desde las que apenas son apreciables hasta las que alcanzan carácter catastrófico. En el proceso se generan 4 tipos de ondas de choque. Dos se clasifican como ondas internas —viajan por el interior de la Tierra— y las otras dos son ondas superficiales. Las ondas se diferencian además por las formas de movimiento que imprimen a la roca. Las ondas internas se subdividen en primarias y secundarias: las ondas primarias o de compresión y tracción, denominadas (ondas P) hacen oscilar a las partículas desde atrás hacia adelante en la misma dirección en la que se propagan, mientras que las ondas secundarias o de cizalla (ondas S) producen vibraciones perpendiculares a su propagación. Las ondas P siempre viajan a velocidades mayores que las de las ondas S; así, cuando se produce un sismo, son las primeras que llegan y que se registran en las estaciones de investigación geofísica distribuidas por el mundo.

2.4.2      Instrumentación Sismológica
Existen distintos tipos de sismógrafos, pero la mayoría dependen, de alguna forma, del principio del péndulo. En un sismógrafo simple para grabar movimientos horizontales de una estructura sujeta firmemente al suelo, se cuelga mediante un alambre un objeto pesado con un lápiz en la parte inferior. El lápiz está en contacto con un tambor giratorio unido a la estructura. Cuando una onda sísmica alcanza el instrumento, el suelo, la estructura y el tambor vibran de lado a lado, pero, debido a su inercia, el objeto suspendido no lo hace. Entonces, el lápiz dibuja una línea ondulada sobre el tambor
En un sismógrafo para grabar movimientos verticales, el alambre se cambia por un muelle. Cuando el suelo, la estructura y el tambor se mueven verticalmente en respuesta a las ondas sísmicas, el objeto colgado permanece nuevamente estacionario, trazando una línea ondulada sobre el tambor. En ambos tipos de sismógrafos, el lápiz puede ser sustituido por un espejo que refleje un rayo de luz sobre papel fotográfico, donde se graba la línea ondulad
Dado que las ondas sísmicas hacen que el suelo vibre tanto horizontal como verticalmente, una estación sísmica requiere tres sismógrafos para grabar los movimientos completos —uno para grabar los movimientos verticales y dos para grabar los horizontales en dos direcciones en los ángulos adecuados (normalmente norte-sur y este-oeste).
Aunque los sismógrafos modernos todavía hacen uso del péndulo, son mucho más sofisticados en los detalles de lo que sugiere la descripción anterior. En algunos, por ejemplo, el lápiz o el espejo se sustituyen por una bobina eléctrica suspendida dentro de un cilindro magnético unido a la estructura.
En un terremoto, se mueven la estructura y el cilindro, mientras que la bobina permanece quieta; el movimiento relativo entre la bobina y el imán genera una corriente variable en la primera, que puede ser amplificada y grabada digitalmente en cinta magnética. Las señales sobre la cinta pueden enviarse directamente a un ordenador o computadora para su análisis o pueden utilizarse directamente para accionar un trazador de gráficos, como en un sismógrafo simple.
Una falla es la fractura de la corteza terrestre en dos o más bloques que origina el desplazamiento horizontal o vertical de éstos. Las fallas se originan debido a las presiones que ejercen los materiales incandescentes del interior de la Tierra. El plano de falla es la superficie casi llana a lo largo de la cual se produce la fractura y el desplazamiento de los bloques rocosos, existen tres tipos de fallas:

·         Falla normal o directa: se forma cuando el plano de la falla está inclinado en forma descendente hacia el bloque hundido.

·         Falla de desgarre: se produce cuando predomina el movimiento horizontal de los bloques sin que implique su hundimiento o elevación; y

·         Falla inversa: se produce cuando la inclinación del plano de falla se orienta hacia el bloque levantado, es decir, cuelga sobre los bloques hundidos.

2.4    Escalas de medidas para describir en forma cuantitativa los terremotos.

Los sismólogos han diseñado dos escalas de medida para poder describir de forma cuantitativa los terremotos. Una es la escala de Richter —nombre del sismólogo estadounidense Charles Francis Richter— que mide la energía liberada en el foco de un sismo. Es una escala logarítmica con valores medibles entre 1 y 10; un temblor de magnitud 7 es diez veces más fuerte que uno de magnitud 6, cien veces más que otro de magnitud 5, mil veces más que uno de magnitud 4 y de este modo en casos análogos. Se estima que al año se producen en el mundo unos 800 terremotos con magnitudes entre 5 y 6, unos 50.000 con magnitudes entre 3 y 4, y sólo 1 con magnitud entre 8 y 9. En teoría, la escala de Richter no tiene cota máxima, pero hasta 1979 se creía que el sismo más poderoso posible tendría magnitud 8,5. Sin embargo, desde entonces, los progresos en las técnicas de medidas sísmicas han permitido a los sismólogos redefinir la escala; hoy se considera 9,5 el límite práctico.

La otra escala, introducida al comienzo del siglo XX por el sismólogo italiano Giuseppe Mercalli, mide la intensidad de un temblor con gradaciones entre I y XII. Puesto que los efectos sísmicos de superficie disminuyen en la mayoria de los casos, con la distancia desde el foco, la medida Mercalli depende de la posición del sismógrafo. Una intensidad I se define como la de un suceso percibido por pocos, mientras que se asigna una intensidad XII a los eventos catastróficos que provocan destrucción total. Los temblores con intensidades entre II y III son casi equivalentes a los de magnitud entre 3 y 4 en la escala de Richter, mientras que los niveles XI y XII en la escala de Mercalli se pueden asociar a las magnitudes 8 y 9 en la escala de Richter.[1]
Las primeras normas para construcción de obras en zonas sísmicas se editaron en el 1920. La sismología que era una ciencia, puramente descriptiva, se convirtió en una de las principales ramas de la investigación "Sobre prevención de los desastres naturales", la cual se basaba únicamente en el diseño de las estructuras, en una zona donde los temblores habían provocado destrucción, reconstruyendo más sólidamente los edificios; más adelante una acción orientada a coordinar de manera más general la prevención y a racionalizar la ordenación misma del territorio, revistió carácter de políticas.[2]
A raíz del acontecimiento del gran terremoto que ocurrió en fecha domingo 4 de Agosto del año de 1946, todos los dominicanos tomamos conciencia de lo que en realidad significa un terremoto en la República Dominicana.

Hasta el momento, en la historia de la República Dominicana no se había registrado un azote de tal magnitud, por lo que no existía una generación con experiencias previas ni tampoco se conocía la forma de cómo comportarse ante un fenómeno sísmico tan fuerte como ese.

Ya pasado este terremoto, el presidente de turno, que en ese entonces fue el Generalísimo Rafael Leonidas Trujillo, le solicito a la universidad de Fordham N.Y. y al igual que en Washington, al Instituto ¨Lynch USA Geological Survay¨, para que realizaran las investigaciones sismológicas de lugar a nivel local.

Luego de esta solicitud a estas universidades, es que se funda el Instituto Sismológico Universitario, creado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (USAD) donde se iniciaron los trabajos de registro de los terremotos.[3]
2.6.     Fundamentación Teórica.
El sismo del 4 de agosto de 1946, ha sido el más grande y destructor del Siglo XX, y está registrado entre los sismos más fuertes del mundo, debido a que alcanzó una magnitud de 8.1, afectando las ciudades de Nagua, Matanza y Cabrera, Puerto Plata, San Francisco de Macorís, Samaná y Sánchez. Este sismo produjo un maremoto (tsunami) en Matanza (Nagua) que afectó la costa norte y ocasionó grandes pérdidas a su infraestructura. También fue notorio el efecto de licuefacción en los suelos aluviales, como producto de las vibraciones sísmicas.

La población de la República Dominicana, justo en el borde de interacción entre la placa tectónica de Norteamérica y la placa tectónica del Caribe, específicamente en el borde norte de la placa del Caribe, provoca que toda la isla, pero especialmente la región septentrional, sea considerada como de alto riesgo sísmico, lo que se evidencia que al pasar revista a nuestra historia sísmica, encontramos varios devastadores terremotos.
A pesar del alto riesgo sísmico de nuestro territorio y no obstante la proximidad de un evento sísmico importante, el país no esta preparado física, síquica, ni logísticamente para enfrentar un terremoto de magnitud superior a 7.0 grados en la escala de Richter, puesto que la mayor parte de la población dominicana, por no haber vivido la experiencia del último gran terremoto del 4 de agosto de 1946, tiende a subestimar el riesgo sísmico en la República Dominicana.
El conocimiento adquirido en función de estudiar, analizar y conocer la vulnerabilidad sísmica de la isla, abre un escenario para responder a la necesidad de ofrecer respuestas ante un evento, que desencadene una situación de alto riesgo para la vida de seres humanos.
La condición en la cual una estructura social esté mejor preparada en función de los riesgos que enfrenta, en cuanto a su realidad de vulnerabilidad, las condiciones de dificultad para que puedan recuperarse de los efectos de un desastre serian menos dañinos, si se toma en cuenta que el sismo es un fenómeno natural terrible, debido principalmente a que ocurren en una forma repentina e inesperada. Sigue.


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